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Ecos Del Alma

El Entierro por J. R. Van Ooyen (joaqledo1)

El Entierro por J. R. Van Ooyen (joaqledo1) La amo pero como todas las parejas también tenemos nuestras diferencias. Aún cuando estamos peleados yo sueño con ella... es muy femenina y hermosa.

Anoche discutimos, suelo ser inflexible a veces y muy tozudo en mis enclaves.
Agarró las llaves de mi carro y se largó. Llovía a mares y hacía mucho frío.

- Hablemos, no te vayas es peligroso que conduzcas ahora... ¡¡¡ Por favor!!!
- No quiero hablar. Siempre discutimos las mismas cosas – Dice mientras abre la puerta del garaje.
- Perdona pero eres tú la que siempre abre las heridas y jamás dejas que cicatricen.

Abre la puerta del carro, lo enciende y se va...

Voy cerrando la puerta del garaje y veo las luces de freno encenderse antes de coger la carretera.
Tengo un mal presentimiento. Cuando nos peleamos no puedo dormirme pero hoy siento, además, como una opresión en el pecho. No debió irse con esta tormenta.

Martes, tres de la mañana, llamo a su celular, no contesta, lo apagó.
Mi bebota preciosa, estoy mal, estoy preocupado, pudimos haber hablado.
Poco a poco siento que me voy durmiendo, cierro mis ojos y descanso un poco.

Seis de la mañana, suena el teléfono, alguien me alerta que debo acudir de inmediato a una dirección.
Estoy lento, no sé que me pasa. Me doy un baño, me cambio de ropas y llamo un taxi.

El taxi se detiene a las puertas del cementerio...
- ¿Señor, por qué se ha parado aquí?
- Es la dirección que me dio – Responde mirándome por el espejo.
- ¿Está seguro que es aquí?
- Muy seguro... es aquí. – Confirma.

Los ojos se me llenan de lágrimas, algo malo presagio.
- Debe ser una broma de mal gusto por eso no se identificó quien llamó. – Pienso mientras pago y me bajo.

Entro al cementerio y veo a un grupo de enterradores llevando un ataúd hasta una fosa recién abierta.
Miro desde la distancia y me siento aterrado pero a la vez atraído, me acerco.
Es temprano, hace frío, una niebla espesa cubre la fosa, parece salirse por los bordes y avanza a la altura de los pies.
Ahora ponen unas correas atravesando la tumba y la aseguran a un dispositivo con motor eléctrico. Ponen encima el ataúd.
- ¿Por qué no hay nadie? ¿Dónde están sus deudos?

Estoy por preguntar a quién están enterrando cuando veo algo sobre el féretro...

- ¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOO MI AMOOOOOOOOORR!!!!

Está la foto que nos sacamos en aquél parque de diversiones y que tanto me gustaba por su bella sonrisa. Solo ella podía tener esa sonrisa resplandeciente como un sol...
Yo tengo una en mi cartera y ella llevaba otra en su porta documentos.

- ¡¿Qué va a ser de mí sin ti “cosita preciosa”)!

Lloro desconsoladamente mientras la urna desciende lentamente.

Dos mujeres con vestidos negros ceñidos al cuerpo, tacos altos, capelina con velo y guantes de seda, todo en negro, se acercan.

Paradas al otro lado de la fosa miran bajar el ataúd. Una de ellas saca un pañuelo y seca sus lágrimas. Cuando este llega al fondo ellas vienen hacia mí y se ubican una a cada lado.
Miro a la que está a mi izquierda y le pregunto su nombre.

- Tristeza - Me responde

Levanto su velo y veo su rostro tan hermoso, su naricita roja, sus ojos llorosos y su mirada profunda. No deja de mirarme y se acerca lentamente mientras va quitándose un guante, me abraza, observa mi rostro con detenimiento, recorre con su dedo mis facciones, va delineando mis labios con el índice, se aproxima y se detiene un instante frente a mi boca, siento su respiración y un perfume a carmín, sus ojos se van cerrando y me besa.

No entiendo nada, la miro desconcertado y dos lágrimas resbalan por sus mejillas. No dice nada... solo me mira.

- Tristeza, presiento que vas a quedarte mucho tiempo conmigo.

Ella va a decir algo cuando es interrumpida por la otra a mi derecha... que la aparta de mi.
– No, sólo yo me quedaré contigo.

Levanto su velo y veo un rostro bellísimo. Sus negros ojos contrastan con la palidez de su piel.

- Debo advertirte que yo sigo amando a Laura. – Le digo y la miro profundamente.

Ella no responde... sonríe. Sale de mi lado, se ubica a mi frente, ajusta mi corbata, acomoda mi solapa y me dice: - ¿Vamos?
- ¡Perdón! ¿Quién eres tú?
- Soy la que te ama desde siempre, la que te quiere a ti, la que te esperó cada día, la que padeció por no tenerte, la que vino a buscarte...
- ¿Pero qué te pasa, acaso no ves mi dolor? ¿Quién eres? Creo que te he visto antes... ¿Nos conocemos?

Los sepultureros volvieron, están colocando la lápida, la niebla no deja ver bien... hasta que por fin se disipa un poco ¡¡¡NO PUEDO CREERLO!!!

- Sucedió el martes, hoy es jueves, Laura no sabe nada y va a cenar con sus amigas... ¡Si te vieras la cara...! ¿Ya sabes quien soy, verdad? – Me dice.
- Sí, ya sé...
- ¿Tienes miedo?
- Bueno, sí, un poco... ¿No dan permiso para despedirse o sí?
- No, lo siento ¿Qué querías decirle?
- Quería que supiera que yo la... Bueno, que yo... ¿De qué serviría ahora?... ¡Vamos!


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