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Ecos Del Alma

Tren del pasado

Tren del pasado Con la mirada triste y en el corazón un ruego, contempla y espera el tren. Aquel, que transitan sobre rieles de frío metal y amor muerto. Ese, en el que un día partió su niñez, cubierta de ternura y besos, ¡besos de su madre!

 

Cada día la niña, de hermosos rayos de oro y de mirada de ensueño, se sienta en la estación y espera.

 

-¿Será hoy?- se pregunta. - ¿Volverá mamá?-

 

Los vecinos que conocen su historia la miran con pena, tienen laceradas sus almas antes aquella muda espera.

 

¿Cómo explicarle a aquel corazón ingenuo, a aquella diminuta niña que jamás volverá su madre?

 

Aún recuerdan con horror el día que escondieron, de sus inocentes ojos, la imagen del cuerpo de la madre. Cuerpo destrozado en la vía por el tren.

 

Aún desconocen si su muerte fue causa del destino o empujada por la desesperación de sus manos vacías. Vacías antes el llanto de hambre y techo de la pequeña.

 

El recuerdo duele, el sentimiento de culpa golpea, nadie sintió lastima de aquella pobre mujer en vida, nadie le ofreció una mano amiga. Fue dejada a su suerte, fue olvidada.

 

Ahora, es su niña, la hija del pueblo, la que todos cobijan, protegen y alimentan. La que día a día sentada allí les recuerda, que por ellos espera en vano.

 

¿Cómo decirle que no volverá, que su madre yace en una fría y olvidada tumba?

 

El tren llega, la niña mira ansiosa. No ha vuelto su madre.

 

Unas lágrimas mojan su cara, otro día que su sueño se esfuma.

 

Dejando atrás la estación, camina silenciosa.

 

-¡Hola!, Solecito- saludan a su paso

 

La niña seca sus lágrimas y sonriendo piensa,

 

- ¡Ay!, mamita, que feliz estarás cuando vuelvas, ya no volverás a llorar. ¿Sabes?, hay tanta gente buena en el pueblo. Ya no tengo que pedir comida como tú, ni dormir bajo la lluvia, ya no tengo frío. Todos me ayudan. ¡Son mis amigos!

 

¡Te extraño tanto!

 

Mañana volveré a esperarte, sé que llegaras.

 

 

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