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Ecos Del Alma

Reflejo de amor

Reflejo de amor

Sus manos lentamente lo dibujaban,
Suave lo tocaba, suave lo amaba
Y su piel agitaba, elevando la cumbre del deseo.
Joven y hermosa diosa, coronada con un manto de suave y sedoso pelo
Oscuro, con brillo de estrellas.
Sus ojos profundos cargados de sexo y deseos,
Su boca perla y rubí, susurra un te quiero.
Lentamente lo recorría, amando cada centímetro de su cuerpo
Y aquellas manos llevaban al éxtasis y abrían su secreto.
Cuanto amaba, cuanto placer alcanzaba al robar un gemido,
Al sentir brotar sus ríos.
-¡Cuan hermosa eres!- decía en susurro, le excitaba contemplar aquellos pechos
Erguidos, aquel cuerpo tembloroso de pasión.
Y sus piernas al escuchar el huracán del deseo, se hicieron jinete y cabalgaron
Elásticas, enroscándose y entregadas a su carrera, cumbre de su sueño.
Sube la marea, su mar golpea furioso, roto el dique del deseo, baña explotando mil luces, amando aquella diosa, aquella musa de sus deseos.

Parada frente a un espejo, su reflejo contempla extasiada, admirándose y aun sus manos recorren su sudoroso cuerpo, aun sus manos acarician sus cumbres henchidas por la pasión pasada, ¡Cuánto se ama!
Viendo su perfección se pregunta:
-¿Por qué no me ama, por qué su olvido? ¡Soy tan hermosa!
El espejo mudo piensa:
¿Cómo podría? Amarte es perder. Es competir con tu amante, con aquel que solo amas… ¡Tu misma!




Que me cubra tu noche

Que me cubra tu noche

Que me cubra tu noche
Tus fantasmas y desvarío,
Que me cubra tu dolor
Y sueño que te persigue.
Que sea yo quien te guíe,
Por caminos de calma
Con Amor y esperanza.

Que me cubra tu noche
Que sea tu musa y ángel,
Sedando el dolor que te oprime.
Que me cubra tu silencio
Tus lágrimas y este tu dolor mío,
¡Que me cubra tu noche!...
Pero que no me cubra tu olvido.

 

Gotas de Besos Mañaneros

Gotas de Besos Mañaneros

Quiero ser como mi nombre
Verter frescura en el alba
Resbalar por los montes
Y hacer surgir la mañana.

Quiero brillar en las flores
Cubrir las praderas
Unirme a los ríos
Acompañar a las aves en su vuelo
Y hablar en sus trinos.

Quiero hacer abrir los capullos
Unirme besando el suelo
Ser alfombra en las praderas
Que admiras por su destellos.

Quiero luego evaporarme
Unirme a las nubes
Y allí ser yo de nuevo.

Quiero ser como mi nombre
          ... ¡Rocío! ...
Gotas de besos mañaneros.

Busco

Busco

Tristemente busco y busco
Alguien, que se yo quien, misterioso,
Que pueda entender este dolor mudo
Que hiela la sangre y los ojos.

Despierto sombras y ahí lo busco
Que se yo quien, lo miro y lo toco
Se que tiene corazón y esta vivo
Pero mi alma no la ven sus ojos.

He creído amar sin sombra y miedo
Y cada vez más sin causas huyo,
No se porque, ni a quien busco,
Solo se, que lo busco.

 

A mi vientre

A mi vientre

Amor que va creciendo
interior que palpita,
llenando los pechos
con su presencia divina.

Cambia la silueta
Los sueños acunan
el dulce miedo del día.
Sobre páginas, miles nombres,
encuentro uno y sonrío:
¡Miguel José!

Hilvano sueños despierta
Adivinando su semblante,
Y despierto al alba
El perdón acurruca mi alma.
Dios sonríe, Dios perdona y ama.

Su amor se oye en el corazón del que viene
Con mi voz, con mis manos arrullo mi vientre,
Olvido el dolor, olvido viejos sueños
Solo pienso, en aquel…
Que en mi vientre florece.

 

No quiero ser la última

No quiero ser la última

No quiero ser la ultima en amarte
Olvidada en las sombras
Ni en tu mente odiada.
No quiero ser esa voz errante
Perdida en los desiertos
De tu alma anhelante.

Hoy solo quiero desde esta alma sufrida
Hablarte algunas cosas
Lanzar al mundo, esta verdad sangrante.
Te ame tanto, como novata amante,
Siendo anhelada y di tanto por esperarte.
Me amaste tanto, como anhelo de tu alma,
Forjaste sueños, viviste en las palabras.

Hoy quiero contarte que no deje de amarte
Solo llego la muerte de la eterna espera ansiada.
No me odies
No me olvides
Solo recuérdame como la primera en amarte
Y no la ultima en olvidarte.

 

Lágrima y lava

Lágrima y lava

¡Ven! Sube conmigo esta cima
deja que mi voz te eleve el alma
sigue las notas de este canto,
y podré recorrerte más allá de
lo anhelado.
Cierra tus ojos, solo siente recorrer
mi lava, te enloquecerá cosquilleando
desenfrenada, dando paso al éxtasis que explotara tú calma.
¿Te quemas?, no temas…
mi fuego solo hará brotar tu lava,
convirtiéndote también en un volcán sin calma.
¡Sube, sube! Aun más… siente como recorro tu piel agitada,
como voy descubriendo los secretos que aun guardas.
¡Detente! Aun no termina mi canto, deja tus ojos cerrados, no has llegado a la cima de mi volcán en llamas.
¡Ven!, ahora despacio, ya estas llegando
ya mi lava te alcanza
aun no explotes los diques, tus ríos me apagan.
¡Ven, ven! Casi llegas
¡No!... ¡No! no abras tus ojos…
¡Dios, llego el alba!
¡No te vallas!
Te vas…te vas pero aun bañado con mis lagrimas, lagrimas de un volcán que no ha podido en este sueño apagar su llama.

 

Déjame

Déjame

Déjame llevar con letras un poco de mi alma
Desnudos subir la cima
Mirar la Luna
Y allí, entregártela.
Deja que ellas recorran tu cuerpo
Y en tu corazón aniden mis ansias,
Conocernos poco a poco,
mientras mis letras,
En tu sangre nadan.
Déjame darme, déjame llevarte
Al mundo que he inventado
De versos, ansias de mi alma.
Déjame sentirte,
Déjame escucharte
Que mis letras sean tu camino
Y mis versos el ladrón de tu alma.

 

Danza de fuego

Danza de fuego

Voy a escribirte una danza
Con furia iluminada,
Desembarazándome de credos
Te danzare con mi cuerpo.

Tendrá mi danza
Rituales de besos
Con flujos y reflujos,
Volcán desparpajado.

Danzare alocada
Lanzando miles municiones al viento,
Tendrá para ti mi cuerpo
Hechizos y lujuriosos razonamientos.

Saldrá descalza mi piel
Recorriendo hasta tus sueños
Correrán desenfrenados tus anhelos,
Que crecerá en ti como ríos
Y llegara a mí como lava y estruendos.

Voy a escribir una danza
Con ríos desbocados
Danza que muerda tu carne
Salada y fuerte.

Danzare en cada rincón de tu cuerpo,
Hasta donde empieza el cosquilleo,
Te besare y hurgare con ternura
Y te danzare hasta llegar tu marea.

Terminaremos y quedaremos tendidos,
Apretada tu boca con la mía.
Y empezando de nuevo la danza
¡Gritaras!
Y yo te seguiré danzando,
Bailándote esta danza de fuego,
Tú seguirás deseoso
Con miles cosquilleos en el cuerpo
Arderá tu lava recorriéndote entero,
Y yo al irme… te llenaré de mi fuego.

Un ayer lejano, Un hoy olvidado

Un ayer lejano, Un hoy olvidado

En las extremidades del océano,
Dos manos unidas contemplan como ángeles
El desbloqueo de tinieblas.

Un ayer lejano, Un hoy olvidado

Surcan los mares en vana búsqueda
De un mañana y la esperanza.
Sus miradas agigantadas
Sus voces trémulas de llanto
Sus sueños de aves perdidas
Sus corazones amarrados.

Un ayer lejano, Un hoy olvidado

Dios los mira con misericordia
Y de su divino aliento sopla la brisa
Que guiara su rumbo, emprenden el vuelo
Ángeles amados
Siguen el nuevo rumbo al mañana ansiado.

Un ayer lejano, Un hoy olvidado
Desbloqueo de tinieblas
Amor y el mañana dado.

 

Deseo

Deseo

Deseo lamerte suavemente
Pasando mi boca en tu dulzura,
Sentirte primero frío
Y al lamer derretirte.

Llevar a mi boca tu dureza
Saboreando tus mil sabores,
Deleitarme recogiendo tus derrames
Y sentirte en mi interior,
Final de tu camino.

Como deseo apoderarme de tu frío
Y con mi boca lamerte hasta derretirte,
¡Oh, este deseo mío!
De saborear un helado
Sin importar que sabor, lo persigo.

Por eso hoy, que es un deseo mío
De ti verso, ¡Un Helado, que rico!
Y si al leer mis versos voló tu imaginación amigo…
Es vuestro pecado…
Yo solo versaba de helados,
Chocolate, fresa o vainilla,
Da igual…es un placer muy mío.

 

Beso en el verso

Beso en el verso

Estas letras tan ligeras
Vuelan a ti lentamente
Llevan la estela
De un sueño y una primavera.

Estoy contigo aun
Todavía en tu sueño,
Humedeciendo el cielo
Con un te quiero y un beso.

Beso en el verso
Verso en el beso
Vuelo a ti y en el digo te quiero.

Estas letras tan ligeras
Vuelan a ti lentamente
Labio a labio te besan
¿Ves?
Un beso que versa,
¡Un verso que te besa!

 

Dulce Venganza

Dulce Venganza

Con el poder de Dios salí, dicen de una costilla, para ser amante y esclava de un Adán y su jauría.
Comí la manzana prohibida y quede desprotegida, me lanzo el Señor del Edén como piedra maldita.
Castigo mi osadía con parto, dolor y alma sumisa, cautiva de un amo, Adán, que no entiende la vida.
Para mí: dolor y esclavitud, para El: Señorío y tierra prometida.
El forjara naciones, yo, limpiare su basura. El es Sexo fuerte, yo, callada y sumisa,
El sudara el pan día a día, y en las noches, borrara su cansancio con bailes y orgías.
Yo, pariré sus hijos, cocinare, lavare y cuidare su casa, Y en la noche cansada y mal querida, extrañare una caricia.
Para mí, la vida de prisa, las canas y miradas marchitas.
Para El, la aventura y dormir en otras camas a escondidas,
¿Quién pidió Señor, Salir de su costilla? ¿Quién pidió hacernos Evas, con sus desdichas?
Comí la “Manzana”, ¡Si!,
Comí porque Adán me mantenía muerta de hambre, y la encontré ese día.
No hubo serpiente, no hubo mentiras, solo hubo saber que me dolía la barriga.
Hoy, solo lamento, Señor haberla compartido:
Yo comí por hambre y El por sabiduría.
¡Que tonta fui!
Ya lo sabía, Adán solo es:
¡Cuerpo y costillas!

 

El Fantasma de la abuela

El Fantasma de la abuela

Habíamos pasado el día viajando en el coche, aunque estábamos agotados, el viaje valía la pena. Veríamos a los abuelos después de ocho años.
Tenía gratos recuerdos de ellos, su casa, su pueblo, pero aun más de las fantásticas historias que nos contaba la abuela.
Sus historias de fantasmas, que debo añadir ella creía y el abuelo reía. Reconozco que muchas de ellas me impidieron dormir en calma, ¡Era tan pequeña!
Mirando atrás hoy comprendo al abuelo. Pero aun así ardo en deseo de volver a escuchar esas historias.
Poco a poco empezamos a divisar el pueblo, es un pueblo fundado en los 1800 y algo más. Con casas coloniales, bella plaza, con bancos de hierro y una hermosa glorieta o plazoleta. Al verlo pareces volver a esos años y esperas ver aparecer esas damas de largos trajes y los hombres con botines y sombreros de alta copa.
Que igual estaba el pueblo, tal como lo recuerdo, bien cuidado y sus gentes tan familiares, de esas que te saludan como si fueses parte de su familia.
Dice mi padre que eso siempre ocurre en los pueblos pequeños, donde todos se conocen y son de una forma u otras parientes, ya sea por alguien en el pasado o por uniones del presente.
Después de saludar aquí y allá a viejos conocidos, llegamos a la casa de los abuelos, casa colonial como tantas otras, solo que esta poseía un hermoso jardín que data de la época de mi bisabuela.
Mire aquella casa buscando en mi memoria, estaba igual, quizás un poco mas pequeña y su jardín mas hermoso aun que lo que recordaba.
De pronto se abrieron las puertas, ¡Allí estaban los abuelos!
Mis ojos se nublaron de lagrimas, ¡que viejos estaban!, sus espaldas encorvadas, sus rostros arrugados y coronados de blanca nieve, llenas sus cabezas de canas.
Al mirar sus ojos sentí que aun poseían la fuerza, el amor y la belleza de antaño, esa, que poseen los abuelos. Corrí a sus brazos, corrí como corren los marineros al llegar al puerto de su añorada casa.
-¡Abuelos!- dije besándolos
-Mi niña- respondieron con brillo en sus ojos, conteniendo las lágrimas.
¡Cuánto los había extrañado!
Después de habernos acomodado y dar todos un resumen de esos ocho años, le pregunte al abuelo si aun continuaba la abuela con sus historias de fantasmas.
El abuelo riendo respondió-Mi niña tu abuela no vive sin ellas-
Mi abuela mirándome con picardía le respondió-Calla Papa, tu te ríes, pero la niña si me cree-
Sonriéndome le dije que si, pero era mas porque me gustaba como contaba sus historias, mi abuela poseía el don de un buen narrador y la imaginación del cuentista.
Prometió más tarde narrarme la historia de su último fantasma.
Me había olvidado contar que la casa de mis abuelos poseía sus propios fantasmas, fantasmas estos que solo mi abuela veía y al abuelo le hacían gracia y era motivo para molestar a la abuela.
Al llegar la noche ansiosa le pregunte si me contaría la historia, sonriéndome me pidió que la ayudara a terminar de revisar la casa, le gustaba ver que todo estuviese en orden antes de dormirse, así lo hicimos y después nos sentamos en la cocina frente a una deliciosa taza de chocolate caliente y unos panecillos dulces que la abuela recordaba me gustaban de niña.
Como había prometido empezó la historia… así la titulo:
La historia del fantasma que busca su amada.

-Hacen unos meses atrás, una noche que terminaba de recorrer la casa, me senté como estamos ahora, mis pensamientos vagaban en las cosas que iba a comprar que hacían falta y de pronto sentí que alguien detrás de mi me miraba, creí que era el abuelo y al mirar para decirle que ya iba descubrí que no había nadie. Sin darle importancia y creyendo que solo lo había imaginado me fui a la cama. Esto mismo siguió pasando noche tras noche.
Al pasar una semana, ya cansada del tímido fantasma, porque presentía era uno, le dije:
-Si deseas hablar, ¡Habla!, si no vete, no me gusta que me espíen-
Parece que esto lo decidió y se dejo ver, ¡Fue algo que jamás olvidare!
-¿Tan feo era?, ¿Te asusto?- Pregunte interrumpiéndola
-¿Asustarme? No, mas bien me impresiono…Su rostro, su voz…aquella mirada…-
Quedo un rato en silencio, como recreándose en ese recuerdo y yo veía como su rostro pasaba de la nostalgia, tristeza, duda y…algo que no se porque ya sabia.
Volviendo de sus recuerdos siguió diciendo – Su ropa eran del siglo pasado, sentí al verlo que este fantasma era especial y a la vez sabia que sea cual sea su historia, yo la conocía. Le pregunte que quería.
El solo respondió: -¡Ayúdame!- y desapareció.
-Esto mismo pasó varias noches, ya me tenía cansada, decidí no hacerle caso y como solo se aparecía de noche y en la cocina no fui por varios días.
Una tarde descansando en el jardín se apareció y por fin contó su historia.
Me dijo que era de este pueblo, que mucho tiempo atrás fue el hombre más feliz del pueblo, tenia todo cuanto había soñado. Tenía salud, comodidades y amor. Su amada era la joven mas hermosa del pueblo, además la mas virtuosa y generosa.
Dos días antes de sus bodas, ella tal como acostumbraba, fue a la iglesia, allí ayudaba a las madres solteras o abandonadas enseñándoles a leer, escribir y el oficio de costureras.
Nunca llego a la iglesia ni volvió a su casa. La buscaron días y días todo el pueblo, la policía, su familia y el, pero todo fue en vano. Nadie podía comprender que había pasado y su desaparición era un misterio. Al pasar el tiempo dejaron de buscarla, su familia, el pueblo y la policía, quedo como un caso de desaparición inexplicable y sin solución. El jamás pudo aceptarlo y siguió en su búsqueda, poco a poco su salud fue deteriorándose, lo creyeron loco, sentía que ella lo llamaba y se despertaba gritando en las noches. No valió razones ni médicos al final después de tres años murió. Pero aun después de muerto aun continuo su búsqueda, en eso lleva ochenta años.
Quede callada, esa historia ya la conocía, no recuerdo quien me la había contado.
Lo mire y era tan grande su tristeza que le pregunte como podría ayudarlo. ¡Había pasado tanto tiempo!
Me miro con tanta tristeza y respondió:- ¡Ayúdame!- Y desapareció.
De esto hacen tres semanas. Quiero ayudarlo pero…-
-¿Pero que, Abuela?-
Mi abuela me miro con tanta tristeza que sentí, no se porque miedo. También sabía que me ocultaba algo. Cuando iba a preguntarle se paro y dijo:
-Bueno mi niña, es tarde, mañana tengo muchas cosas que hacer, después seguimos hablando.-
Salí y la deje tranquila, sabia que mi abuela era muy terca y si decía basta, nada ni nadie lograría hacerla cambiar de idea. Me prometí a mi misma seguir al otro día, tenía la seguridad que no me había contado todo.
Como era de esperarse pase toda la noche soñando con ese fantasma y en mi sueño trataba, aunque asustada, de preguntarle lo que sabía faltaba, pero el miedo me paralizaba. Al despertar al otro día, sonreí, aun la abuela tenia el don de intrigarme y asustarme con sus historias. Estaba ansiosa de hablar con ella, como buena narradora despertó mis ansias de escuchar su historia.
Fui a buscar a la abuela y mi madre dijo que había salido temprano y regresaría en la tarde, al parecer tenia un compromiso de la comunidad que no podía suspender.
Me sentí defraudada y a la vez inquieta, presentía que algo no estaba bien, pero lo atribuí a mi ansiedad por ver la abuela o más bien escucharla.
Decidí visitar el pueblo y así lo hice. Después de un rato de saludar y visitar los amigos de la infancia, volví a la casa, aun la abuela no había llegado, así que decidí mirar el jardín que según recuerdo era el orgullo de mi bisabuela y ahora de mi abuela.
¡Estaba aun más hermoso que lo que recordaba!
Allí pase varias horas, sentada en un columpio que data desde mis bisabuelos, me adormecí pensando que ocultaba la abuela, sabía que su historia no estaba completa.
No se si me dormí, me despertó o volvió a la realidad una extraña brisa, que recorrió mi cuerpo, helando mi sangre.
¡Allí estaba el fantasma!, me incorpore dispuesta a huir.
Su voz me detuvo:- ¡Detente!, no te haré daño.-
Pensé que debía estar soñando. Pero no, allí estaba el fantasma que mi abuela había descrito, ¡Rayos!, era tal y cual me había dicho. ¡Su rostro! ¡Sus ojos!
-¿Qué deseas?- pregunte, dispuesta a correr si se acercaba.
-¡Ayúdame!- respondió
-¿Cómo? –
-Deja que encuentre mi amada.- y con estas palabras desapareció.
Increíble, ya estaba yo como la abuela, viendo fantasmas. No me hacia ninguna gracia esto, ¡Si no creía en fantasmas!, adoraba las historias de la abuela, adoraba sus fantasmas, pero eran solo productos de su fecunda imaginación. Yo era como mi abuelo, un no creyente de ánimas, espíritus o fantasmas.
Entre a la casa asustada y ansiosa por contarle a la abuela mi experiencia, pero muy resuelta a ocultarla a los demás la misma. Ya me parecía oír las burlas del abuelo y mis padres enojados con la abuela por involucrarme en sus fantasías.
La abuela aun no había llegado, cene y me encerré en mi habitación, no deseaba volver a ver ningún fantasma ni mucho menos oír las charlas felices de la familia. ¡Necesitaba a la abuela! Había tantas cosas que necesitaba saber.
Asustada, intrigada me dormí. Al amanecer desperté sobresaltada, me vestí apresurada y fui directo a la cocina, sabia que la abuela estaría allí, como siempre, temprano ordenando el día de la familia.
Estaba todo tan silencioso…
Entre a la cocina y cuanta no seria mi sorpresa, allí estaba el abuelo, llorando y con una tristeza infinita en sus dulces ojos. Me miro y no necesite palabras…corrí al dormitorio de la abuela, sabia sin saber, que había muerto.
Entre y allí estaba, ¡Muerta!
Sentí dolor, confusión, rabia y quede callada mirándola, solo recuerdo a mi madre alejándome de allí, hablándome, solo veía moverse sus labios, no escuchaba.
Fue confuso ese día, gente que entraban y salían, mi madre vistiendo mi abuela, el abuelo callado, como golpeado por los años en un instante, más viejo, cansado, perdido en un mundo muerto.
Me aleje de todos, ocultándome en un rincón. Sentí su presencia, sabia que esta ahí, ¡El fantasma!, no deseaba escucharlo, no quería verlo.
-¡Ayúdame!-susurraba. –Deja que mi amada venga a mí-
En ese momento supe el porque de mi rabia, siempre lo había presentido.
Su amada era mi abuela.
En ese momento sentí una infinita pena por el fantasma, perdió a su amada, hace tanto tiempo y no se como ni deseo cuestionarlo, su alma vive dentro de mi abuela.
Sabia que debía hacer algo… ¿Pero que?
Sentí que me susurraba: - Déjala que venga a mí-
Me acerque al ataúd y la bese.
Muy quedo susurre en sus oídos: - Adiós abuela, nos amaste en vida, fuiste buena esposa, madre y abuela. Ahora ya no nos perteneces, eres libre… ¡Ve, el te espera!
Llorando me aleje, cerré los ojos para no verla partir, sabia que si miraba la vería, caminando feliz junto al fantasma. Su amada que encontró al fin.


Un sueño, una flor y el amor

Un sueño, una flor y el amor

Volando en el mundo de los sueños a un jardín fui a dar, allí otro soñador, joven como yo, extasiado miraba una pequeña flor.
Era una rosa aun en capullo, delicada y hermosa, pero simplemente una flor.
Intrigada le pregunte - ¿Amigo, perdona que tiene ese pequeño capullo de rosa, que miras con éxtasis sin cesar?-
Me miro sorprendido y respondió - ¿Cómo, no lo ves?
Me intrigo su respuesta y desee saber mas, le pedí que si no era indiscreción me explicara que tenia que ver o que veía el.
Sonriendo, dulcemente, me invito a sentarme junto a el y empezó a explicarme, lo que no alcanzaba entender.
-¿Sabias que Dios guarda para cada ser humano un alma gemela o un gran amor?
Yo soñé que Dios me hablaba y este jardín me mostró, me dijo que observara esta flor, cuando sus pétalos abran totalmente mi amada me encontrara y al conocernos sabremos que es verdadero amor.
Hacen días que vengo y pacientemente la espero llegar, en pocos días todos los pétalos se abrirán.-
Mire al joven y vi, con tristeza, un hermoso rostro, en el país de los sueños se refleja el alma en el rostro del soñador, pobrecito pensé, ¡esta loco!
Sonreí con dulzura y bajando el rostro, oculte la pena que me inspiro diciéndole – Gracias por contarme, ahora entiendo, espero que encuentres tu amada, nos veremos otro día-
Sonrió y solo respondió - Hasta pronto-
Volví a mi casa porque el alba anunciaba la llegada del día, desperté y recordé mi sueño, me reí pensando lo absurdo de el.
Pasaron varios días y olvide aquel sueño.

Anoche me sentía tan triste y un cansancio se apodero de mi, me dormí y empecé a soñar...
Que hermoso jardín, que maravillas de flores, colores y aroma.
Recordé de pronto aquel joven y su flor, ¿habrá encontrado su amor? Pensé y decidí visitar el sitio donde crecía la flor.
Allí estaba, pero que sorpresa, ya no era la pequeña flor, era la flor mas bella que pudiese imaginar.
Que éxtasis sentí, mi alma supo lo que aquella vez no pudo entender, la magia del amor.
No se que tiempo dure en su contemplación ni cuando aquel joven llego, solo se que sentí al ver su rostro que era el, el que siempre espere,
Mi alma gemela, mi eterno amor.
Pasamos toda la noche juntos, solo mirándonos,
Sintiendo sin necesidad de palabras como se unían nuestras almas y empezaba nuestra vida.
Al llegar la mañana, nos despedimos y besando mi frente dijo – Hasta mañana mi amor-
Sabia al despertar que lo encontraría, no me importa que sea un sueño, ni que tu al leerme te rías...si, se que lo haces y piensas...-¡Esta loca!
-Si, quizás un poco, ¡loca de amor!

 

La Princesa de amor

La Princesa de amor

Era una princesa de piel de sol
Cabellera de noche,
Ojos de estrellas
Alma pura de amor.
Su castillo de paredes de sueños,
Techo de esperanzas
Lecho de rosas y amada por Dios.
Adorna su cuerpo hermosos vestidos
tejidos con hilos de pureza y bondad,
zapatillas de caricias y corona de humildad.
Era hermosa la princesa y mas hermosa su voz
Porque con ella llenaba las almas de sueños y amor de Dios.
Una noche un malvado y vil ladrón invadió su castillo,
era el rey del engaño, odio, avaricia y dolor.
Ya no brillan en sus ojos las estrellas,
Ya no es de sol su piel, ni de noche su cabellera.
Cubrió las paredes del castillo de engaños
Su techo de pesadillas y su lecho de dolor.
Cubrió su cuerpo de vestidos tejidos con hilos de impurezas y maldad,
Zapatillas de espinas y corona de envidia.
Era aun así hermosa la princesa pero mas
hermosa su voz, porque con ella llenaba las almas de resignación, fe y a Dios amor.
Viendo el malvado rey que no destruyo el amor que inspiraba la princesa en jaula su alma alojo
Callo su voz de fe y amor.
Era en el silencio aun mas hermosa la princesa
Pero aun mas hermosa su silenciosa voz porque con ella llenaba las almas, aun la del malvado rey, de amor y perdón.
Lloro el malvado rey y empezó amar a la hermosa princesa, princesa de amor y el amor
rompió el hechizo que cubría su vil corazón,
y una historia de amor surgió, una que nos enseña que el amor es de Dios.

 

 

Yo soy de Venus y Tú de Marte

Yo soy de Venus y Tú de Marte

Me gustan las flores
Lo tenue y dulce,
Te gustan los carros
Lo fuerte y amargo
Yo soy de Venus
Y tu de Marte…

Me gusta hablar muy quedo
Y en susurro besarte,
Te gusta dominar
Y esconder amarme
Yo soy de Venus
Y tu de Marte…

Me gustan las palabras tiernas
Inventar poesías,
Te gusta lo tangible
Sin sueños ni corazones
Yo soy de Venus
Y tu de Marte…

Me gusta lucir distante
Y como diosa ser venerada
Te gusta ser amo
Y arrodillar esclavos a tu paso
Yo soy de Venus
Y tu de Marte…

Quiero ser princesa
Y tu mi caballero amante
Tu solo hombre
Sin escudo ni blasones
Yo soy de Venus
Y tu de Marte…

Amo el amor
De ensueños, flores y encantos,
Tú amas con el cuerpo,
Y la mente sin idealizar ni un tanto.
Yo soy de Venus
Y tú de Marte…

 

Vengo Desnuda

Vengo Desnuda

Vengo a ti desnuda
Cubierta de verdad pura
Veo a través de ellas
La verdad que oculta.
Siento mi pecho abierto
Se me escapa la vida
¿Cómo poder seguir
si en tus manos quede herida?
Vengo a ti desnuda
Cubierta de amargas vestiduras,
Poseí un día corazón
Y tu ladrón cruel,
Lo perdiste con vil mentiras.
Veo mi imagen
Veo mi cuerpo que camina
Veo que sigo el sendero
De los muertos en vida.

 

Reglas Para Amarnos

Reglas Para Amarnos

Descorrer la piel
Encontrar profundidad en la mirada
Conocer lo que anida
Ser reflejo del alma.
Compartir los sueños
No ser trofeo de caza
Estar a tu lado
Como tu estarás al mío.
Proteger como escudo
Limpios como nieve
Sonreír en el silencio
Callar en los días sin calma.
Ser sendero seguro
Compartir íntimos secretos
Ser ancla en compromiso
Sin impedir el volar de si mismo.
Hacer poesía de la vida
Construir día a día
Mirar al futuro
Pero hacerlo unidos.
Amar sus raíces,
Son parte de uno mismo
Caer de rodillas
Sin por eso ser sumiso.
No temer a la entrega
Poder gritar un te quiero
Y saber aun callados
Que posee eco.
Ser aire y espacio
Comer unidos
Alimentándonos de saber
Que somos uno siendo libres y distintos.

 

Te regalo mis versos

Estos versos te regalo
Pluma de pasión en mi desvarío
Llave de sueños y ardiente río,
Que la soledad de hoy anego.
Pasión en sueños, versos de fuego
Repuesta al vacío silencio,
Sonido, olor, carne y deseo
Te regalo esto y mas con mi verso.

Hundido en este verso, mi sueño
Vibra tu carne, y tu alma se hace llanto
Sueñas que cima, fluidos y fuego entrego.
Sentir el momento, Oh Dios, tenernos
Vaciando el cantil de soledad, ansias y fuego.

Beso tu frente bañada en deseos
Uno a ella el río que llevo dentro,
Te regalo estos versos
Pluma de mi pasión, amor y sueños,
¿Dónde estas?... No lo se. Por eso verso.