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Ecos Del Alma

Enséñame

Enséñame

Enséñame a vivir un te quiero
Enséñame a soñar mañanas,
Enséñame a volar sin alas
Subir y bajar cimas, amando.
Enséñame a beber de tu boca
El elixir que embriaga,
Enséñame a vivir la vida
Y vivirla amada.

Enséñame a recorrer los caminos
De los surcos de tu alma,
Enséñame a dibujar en tu cuerpo
Las ansias que me embargan.
Enséñame amar como tu amas
Para enseñarte como debo ser amada,
Enséñame, enséñame todo
Pero hazlo con alma y un te quiero

Apocalipsis

Apocalipsis

Desdoblado el mundo
La tierra tiembla despertando
Se detiene el alba
Se siente la explosión de una estrella.
La tierra amarga se vuelve
La lluvia descolora los rosales
La lava arrastran las piedras
Hay odio en la brisa fiera,
Asustados los hombres corren
Los gritos espantan
Y desde las entrañas del mundo
Emerge la muerte victoriosa.
Desdoblado el mundo
Anochece y la tierra aun tiembla despierta,
El tiempo se ha detenido
O quizás también ha muerto.
La brisa sopla fuego furiosa
Arrastra carnes muertas.
Desdoblado el mundo
Un hombre queda
Mira con horror la muerte,
La tierra aun tiembla
Una rosa deshoja lenta,
Una lagrima del hombre brota.
Desdoblado el mundo
¿Por qué llora?
Ha llorado al ver morir la ultima rosa
Pero no llorado cada día,
La muerte de su planeta.

Solo duerme

Solo duerme

Solo duerme
Olvidado
Cerró el tiempo sus párpados,
Solo duerme
Descansa.
El silencio se hace mas profundo
Y el vacío no ocupado
Se fugo el amor, no se donde
Sin caer sobre ningún ser
Sin saber del regreso.
Solo duerme
Olvidado
No palpites de dolor
Despertara luego
Se que lo estarás esperando
No estarás solo
Volverá de su viaje.
Solo duerme
Aquel que ayer olvidaste,
Solo duerme
Herido, descansa.

Algún día

Algún día

Algún día, cualquier día
Volverás al recodo del camino
Te veré alto y distante
Me veras musa del pasado.

Oiré tu voz llamarme
Veras mis ojos mirarte...

Algún día, cualquier día
Escribiré un poema
Poema de cuerpo abandonado
Devastador huracán.
Un poema que siga el tiempo
y enseñe a los nietos.
Su prosa será de sangre,
Palpitara su alma
Dirá a quien lo lea
Lo que esta mujer te amaba.

Algún día, cualquier día
Entenderás esta poesía,
Quizás al mírame los ojos
Poesía de cuerpo distante
Adiós y olvido triunfante.

A Los “Don Juanes”

A Los “Don Juanes”

No me tienta sus besos
Mieles de panales embravecidos,
Creen agitar las ansias
Pero besar no es mover los labios.
No me tientan sus manos
Artífices de sueños vanos,
Convierten la pasión
En juegos de novatos.
No me tientan sus voces
Ni arrullos y arrumacos,
Sub desarrollados mortales,
Fríos, veletas despiadados.
No me tientan sus cuerpos
Aberraciones de humanos,
Abobados en si mismo viven
Perdedores consumados.
No me tientan sus almas
Ánforas de pecados,
Cavernícolas del pasado
Solo me causan pena y asco.

Soy

Soy

Soy aquella que creció temprano
Olvidando que se hacia tarde,
Soy hoja que el viento vuela y se pierde
Soy fuego que aun quema y no arde.

Soy el miedo escondido en la noche eterna
Estancado en la fuente que emerge y crece,
Soy pasado arrepentido, de Dios perdonado.

Soy simplemente humana, alguien que ama,
Hija, madre, solitaria de espalda cansada.
Soy poeta soñadora, muleta de almas
Soy la molestia del hoy y el recuerdo del mañana.

Soy lo que soy, incansable esperanza
Amor sin límite, solo y únicamente
La Eva, hecha carne.

A Ti

A Ti

A ti, inmensa mayoría
A ti, de turbia alma
A ti, que olvidas a Dios, deshecha,
A ti, hoy mi voz llevo a tu sorda tiniebla.

A ti, y a ti, y a ti, sufrientes tapias
Sin luz, con sed, derrotadas
A ti, Oh si, van estas prosas,
Prosas hechas de fe, amor y esperanza.

El amor esta en tu puerta
Como ángel humano te llama
Como desea salvarte, ¡Ay, no sabes como!
¿No lo escuchas?, Estas sorda.

¡Escúchalo! como mar te baña
Déjalo entrar y estar a tu vera,
Déjalo llenar tu espera.

A ti, Oh, si, a ti, humana alma
Aun no muere la esperanza
Mientras haya quien te quiera,
A ti, a ti y a ti, el amor existe y te espera.

Vengo Desnuda

Vengo Desnuda

Vengo a ti desnuda
Cubierta de verdad pura
Veo a través de ellas
La verdad que oculta.
Siento mi pecho abierto
Se me escapa la vida
¿Cómo poder seguir
si en tus manos quede herida?
Vengo a ti desnuda
Cubierta de amargas vestiduras,
Poseí un día corazón
Y tu ladrón cruel,
Lo perdiste con vil mentiras.
Veo mi imagen
Veo mi cuerpo que camina
Veo que sigo el sendero
De los muertos en vida.

Reglas Para Amarnos

Reglas Para Amarnos

Descorrer la piel
Encontrar profundidad en la mirada
Conocer lo que anida
Ser reflejo del alma.
Compartir los sueños
No ser trofeo de caza
Estar a tu lado
Como tu estarás al mío.
Proteger como escudo
Limpios como nieve
Sonreír en el silencio
Callar en los días sin calma.
Ser sendero seguro
Compartir íntimos secretos
Ser ancla en compromiso
Sin impedir el volar de si mismo.
Hacer poesía de la vida
Construir día a día
Mirar al futuro
Pero hacerlo unidos.
Amar sus raíces,
Son parte de uno mismo
Caer de rodillas
Sin por eso ser sumiso.
No temer a la entrega
Poder gritar un te quiero
Y saber aun callados
Que posee eco.
Ser aire y espacio
Comer unidos
Alimentándonos de saber
Que somos uno siendo libres y distintos

Entre lo real e irreal

Entre lo real e irreal

"El literato, el artista creador, puede deformar la realidad exagerándola (en toda creación hay hipérbole)". El lector "puede pasar de la realidad a la fantasía, yéndose más allá o quedándose más acá del mundo circundante..." Martín Vivaldi

He observado que mucho de los textos expuestos, ya sean poemas, cuentos, reflexiones, ensayos u otros, resulta difícil separar lo real de lo irreal.
¿Hasta dónde el autor deja entrever su propia vida o sentimientos?
La fantasía es un elemento principal de la literatura, cierto que el escritor necesita de un hecho o sentir para motivar su escrito, pero también es sabido que el escritor es un artista, hombre sensible a los sentimientos aun aquellos que no son suyos.
Escribimos del amor, desamor, alegría, tristeza, etc., y en cada texto, aunque a veces no sea realmente nuestra propia experiencia en ese momento, entregamos nuestro sentir, sentir, inigualable, que es como un sello que nos diferencia.

Me han preguntado porque escribo esto o aquello, la verdad que muchas veces escribo del desamor o del amor y no necesariamente en ese momento esta sea mi realidad, quizás solo mi alma estaba triste o simplemente a mi alrededor alguien lloró por un amor perdido.
Lo real e irreal juega papel importante en nuestra mente, sin ambos no podríamos plasmar en cada verso o prosa sentimientos que impregnen a los lectores de los mismos, hasta llevarlos a sentir pena por nuestro dolor.
Pero eso, es escribir, ¡Sentir!, (real o irreal). Transmitiéndoles nuestro sentir a los lectores.

Cada vez que alguien se hace eco de mi dolor o alegría, real o irreal, se regocija mi alma, porque sé que estoy en el camino de llegar a ser un verdadero escritor.


HoneyRocío visita a Castillo (Autor:Castillo)

HoneyRocío visita a Castillo (Autor:Castillo)

(Cuento)

—¡ No puedes viajar sola a la Argentina! —le había dicho su hermano. —¡Sólo tienes 18 años!
—Y eso ¿Qué importa? En otros países ya tienen 3 ó 4 hijos cuando cumplen los 18.
—Pero tú eres muy vulnerable, muy débil..
—¡Soy madura, concentrada y no soy débil! Tengo un carácter fuerte y sé lo que quiero.
—Pero los argentinos son terribles y si además te propones visitar a ese Castillo, de quien no tienes mayores datos que los que describe en sus cuentos, todo deja mucho que desear.
—Ese señor que tu dices, Castillo, es una persona correcta, vital, que me gusta como escribe. Y no lo voy a visitar a él, sino que iré al pueblo donde vive, Derqui se llama, donde dicen que veranean los poetas fallecidos.
—Yo creía que eran los escritores fallecidos...
—¡Es lo mismo!
—No, hermanita .No es lo mismo. No te olvides del portal de cuentos que tenemos acá. www.ficticia.com donde se recibe a los escritores pero los poetas tienen la entrada prohibida. Cosas de locos. Y esa historia que en Derqui, si amas o eres fan de algún escritor que esté de vacaciones por allá, lo puedes ver e incluso conversar con él. No me la creo.
—Yo sí la creo y eso es lo que quiero. Ya tengo preparada mi lista de escritores y poetas preferidos y amados por mí, desde mi niñez.
—Espero que tengas en tu lista a Ray Bradbury.
—¡No! Ese te gusta a vos. Yo tengo a Neruda, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Borges, Hemingway, Edgar Allan Poe, Morris West, Amado Nervo y muchos más.
—Pero, ¿en verdad crees que es posible hablar con los muertos?
—¡Sólo si vas con el corazón puro!
—Pero ese Castillo no me gusta nada y menos si tiene a su tío en la casa. Viste lo que le pasó a Nilda ¿No?
—Él me ofreció que usara su casa como base de operaciones. Vive solo, acompañado por su vieja mucama, que practicamente lo crió. De vez en cuando lo visita su hermana y su tío casi nunca. Además solo iré a dormir Comeré en cualquier restaurante del pueblo. Hablaré con los vecinos, visitaré a Nilda, que vive cerquita, en Villa Rosa, la ciudad de los rascacielos y conoceré a Negrita, la vaca que sabe manejar el ascensor. Trataré de contactar a otros escritores de los Cuentos, y si puedo iré a Corrientes a charlar con Gilda que en los Cuentos es mi escritora favorita.
—Deberás tener cuidado cuando vayas a la casa de Nilda. No te olvides que tiene un hijo adolescente que gusta de vos.
—¡Pero si es un niño!
—¡Si, pero un niño con un aparato así de grande! —le dijo riéndose y haciendo un gesto con las dos manos.
—¡Grosero, maleducado! ¡No puedo hablar con vos!

Llegó a Ezeiza a las 10 de la mañana. Tal como le recomendó Castillo, tomó un taxi a la Estación Retiro y ahí el tren a Derqui. El viaje desde Retiro a Derqui dura aproximadamente 70 minutos. Se entretuvo estudiando a los demás pasajeros que viajaban en el mismo vagón. Un señor gordo de bigotes y abundante cabello ensortijado se sentó a su lado. Traía prendida en el pecho una medalla con una cinta tricolor.
A Honey le pareció un poco ridículo que una persona viaje con una condecoración en sus ropas. No se pudo contener y le preguntó al hombre gordo:
—Perdone, señor mi curiosidad. ¿qué medalla es esa que lleva? ¡Es hermosa!
El hombre se sobresaltó y la miró con asombro.
—¿Me puedes ver? —le preguntó.
—¡Por supuesto! ¡No soy ciega! —respondió Honey.
El hombre gordo la miró con simpatía y le dijo:
—Te diré. Esta condecoración es de la Academia Francesa de Letras. Me la gané hace ya bastante tiempo. Mi nombre es Alejandro Dumas.
Honey Rocío estaba radiante. La leyenda era verdadera. Alejandro Dumas estaba en su lista. Sus novelas las había leído con avidez en su infancia. Cómo olvidar a Los 3 mosqueteros, 20 años después, El conde de Montecristo, El tulipán negro, El collar de la reina, etc. Se volvió hacia su compañero de viaje, pero éste había desaparecido. Su desencanto duró poco. Su alegría era mucha. Había cambiado algunas palabras nada menos que con Alejandro Dumas. Sólo eso, bien valía el viaje.
De pronto se le ocurrió. Este tren iba a Derqui. Seguramente viajarían el él, otros escritores. Recorrería los vagones de punta a punta tratando de reconocer a algunos de sus poetas favoritos.
Llevaba dos maletas chicas. Las puso sobre el asiento, rogando que nadie se las robara, porque Castillo le había recomendado que cuidara su equipaje, especialmente en el tren. Se puso de pié y observó a los demás pasajeros. Parecían todos buena gente. Decidió arriesgarse. No le importó nada y caminó hacia el otro vagón. Avanzó por el pasillo del tren tratando de ver las caras de los pasajeros y aunque tenía una vaga idea de los rostros de los poetas, por haberlos visto en las solapas de los libros o en alguna enciclopedia, le fue fácil reconocer a Gabriela Mistral que sentada junto a una ventanilla, fumaba con languidez un cigarrillo, con la mirada perdida en la lontananza.
No la quiso sacar de su abstracción. Ya tendría tiempo de conversar con ella en Derqui.
No logró reconocer a nadie más, salvo a Shakespeare, que le leía en voz alta Romeo y Julieta a otra persona que parecía estar junto a él, pero que Honey no veía. Posiblemente no era alguno de sus poetas favoritos.
Regresó a su asiento y contenta vió que sus valijas estaban tal como las había dejado, solo que encima de una de ellas, había una enorme medalla con una cinta tricolor. Era la condecoración de la Academia Francesa. Con los ojos cuajados de lágrimas la guardó amorosamente en su cartera.

Llegó a la quinta de Castillo a la una de la tarde. La recibió la vieja mucama que le mostró su dormitorio con un pequeño baño, donde se dio una rápida ducha.
La vieja la llamó para almorzar y le explicó que Edy estaba en Buenos Aires y volvería recién a la noche. Le dejó dicho que se sintiera como en su propia casa y que cualquier cosa que necesitara hablara con doña Sofía que era el nombre de la vieja.
Honey estaba impaciente por conocer el pueblo, por hablar con sus habitantes y sobre todo por encontrar a alguno de sus escritores favoritos.
Doña Sofía insistió para que almorzara, porque Honey no quería causar molestias ni gastos. Sólo necesitaba una cama para dormir. Eso era lo que le había aceptado a Castillo.
La anciana se rió y le dijo que Derqui era muy chico y que no habían restaurantes. Tendría que tomar un ómnibus para ir al Kilómetro 50 donde sí encontraría un Mac Donalds y muchísimos negocios de comida, Pero eso estaba a 5 Kms. de allí y los precios eran demasiado caros para el común de la gente. Le dijo además que contaban con que ella se quedaría como una integrante más de la familia y todo estaba dispuesto así. Ella no debería esperar a Castillo, porque éste era muy impuntual y muchas veces no venía a comer a ninguna hora.
—Y si falta tanto a su casa...¿Cuándo escribe? ¿A qué hora entra a Internet? —le preguntó Honey.
—Creo que lo hace de noche. A veces lo escucho de madrugada, que se ríe y que teclea. Yo nunca leo lo que escribe.
—Yo he leído muchas cosas de él y me agrada lo que escribe. Bueno, en realidad me gusta todo lo que leo. Admiro a las personas que saben evadirse de la realidad y crean historias fantásticas, que nos hacen a los lectores evadirnos y vivir las peripecias de los personajes.
—Me dijo Ed, que está muy interesada en las cosas raras que suceden en Derqui ¿No es así?
—Quiero hacer una crónica completa y tratar de ver con mis propios ojos. Pero creo que ya ví en el tren, que todo lo que dicen es verdad.
—No quiero contradecirla, pero yo vivo hace más de cuarenta años en Derqui y nunca vi nada raro. Y mucho menos fantasmas que caminaran por las calles. Creo que todo debe ser un invento de los comerciantes, para atraer turistas crédulos. Le advierto que si va al pueblo, todo estará cerrado. Acá en Derqui la siesta es obligatoria. Nadie sale a la calle hasta después de las cuatro de la tarde. Puede ser que esté abierto algún Cyber porque también son locutorios telefónicos.
—Entonces y sólo por hoy, yo también dormiré una siesta, porque el viaje me agotó.
Honey Rocío se fue a su habitación. Hacía un calor de mil demonios y el ventilador de techo giraba lentamente sin alcanzar a refrescar lo suficiente. Optó por dormir un rato sobre la cama y se desnudó completamente.
Doña Sofía terminó de lavar los platos del almuerzo cuando escuchó que golpeaban las manos.
—¡Cuándo será el día que Edy instale un timbre! —rezongó. Fue a ver quien era y se encontró con una señora de mediana edad, cabello blanquecino, tomado en un moño atrás.
—¡Buenas tardes!— la saludó la desconocida. —Estoy buscando a una chiquilla que llegó en el tren. Supe que había venido a esta casa y tendría que hablar con ella...
—¡Sí! Es una chica que viene a curiosear por el pueblo. Pero lamentablemente está durmiendo la siesta porque el viaje la dejó extenuada... Si es algo importante la despierto...
—En realidad es importante, pero puedo esperar. Prefiero dejarle un mensaje. Dígale, por favor que vaya al Café Tortoni de Derqui a las ocho de la noche. Que lleve la condecoración, porque le servirá de entrada.
—¿El Café Tortoni? ¿En Derqui? En realidad no lo conozco.
—Ella sabrá llegar. No se preocupe. Y muchas gracias. Dígale que vino Gabriela.

Honey despertó con la sensación de que había alguien más en la habitación. Se enderezó de golpe y cubriéndose el pecho con los brazos revisó la habitación, pero no había nadie más que ella..
Se vistió con la sensación de sentirse observada y se le ocurrió una idea increíble. Seguramente Castillo tendría algún agujero en las paredes por donde la espiaba. ¡Y ella que se había acostado desnuda!
Encontró en la cocina a doña Sofía y le preguntó directamente; —¿Dónde está Castillo?
La vieja la miró con curiosidad al escuchar el tono imperativo de Honey y tranquilamente le contestó:
—Edy no ha llegado todavía. Usted se va a dar cuenta cuando llegue, porque se entera todo el barrio. Ël toca la bocina en la esquina y salen los cuatro perros ladrando, muertos de contento. No hay forma de hacerlos callar. Si yo los reto se ponen malos, a veces agresivos.
La vieja levantó la vista y miró el reloj que estaba en la pared.
—Recién llegará en dos horas. A propósito: en dos horas tienes que estar en el café Tortoni. Me imagino que conoces el lugar, porque yo ni lo sentí nombrar. La señora que vino dijo que tu sabrías llegar y que lleves la condecoración que te servirá de entrada.
—¿Vino una señora por mí?—preguntó sorprendida.
—Se llama Gabriela.
Se le hizo la luz a Honey Rocio. Los fantasmas de los poetas muertos la invitaban a una reunión o sería mejor llamarlo aquelarre. ¡No! Eso era reunión de brujas. Como fuese. Por supuesto que iba a ir. Para eso había venido. ¿No sería conveniente avisarle a Castillo? ¡Pobre Castillo! Ella sospechando de él y ahora se daba cuenta que debía ser una buenísima persona. De alguna manera lo iba a recompensar por los malos pensamientos que había tenido respecto a él.

II

No sabía como llegar al Café Tortoni. Es más. Ni siquiera conocía Derqui, pues se había bajado del tren y había tomado un taxi para ir a la casa de Castillo. Decidió hacer lo mismo. En la esquina había una parada de taxis y tomó uno.
—¡Por favor, al Café Tortoni! —le pidió al taxista de muy buena manera.
El hombre que había puesto en marcha el auto, lo detuvo y le dijo:
—No lo conozco, pero le preguntaré a mis compañeros. Espere un momento.
Se bajó y fue a hablar con los otros taxistas. Ella vio como unos negaban con la cabeza y luego discutían entre sí. El hombre regresó apesadumbrado:
—¡Nadie lo conoce en este pueblo! ¿Está segura que es en Derqui? Honey asintió preocupada.
—Debe ser un Café un poco raro, misterioso, algo fuera de lo común. ¿No se le ocurre nada?
El taxista pensó un momento y le dijo:
—Lo único que se me ocurre es que pueda ser saliendo de Derqui, porque antes de llegar a Villa Astolfi hay una especie de pueblito abandonado donde ejercía la medicina natural un famoso manosanta que se llamaba Tibor Gordon. Nadie se acerca por allá porque se dice que está embrujado. De noche se ven luces y se escucha música y murmullos de conversaciones en otros idiomas.
Claro que pueden ser habladurías de viejas superticiosas, pero yo no me atrevo a ir a esta hora y ningún taxista la querrá llevar.
Honey Rocio suspiró molesta y pensó que la gente simple de este pueblo cree en brujas y demonios , pero no cree en fantasmas buenos ni en poetas fallecidos.
—Por favor, indíqueme el camino que creo que iré caminando.
El buen hombre la miró asustado y se santiguó. Le dijo que tenía que caminar unas 10 cuadras derecho e iba llegar a un camino viejo y que siguiera por él, que iba directamente al pueblo abandonado.
Honey comenzó a caminar con paso decidido y rápido. Ella no tenía miedo y sólo quería llegar a tiempo para no perderse nada de esa reunión. Los taxistas se quedaron mirándola como se perdía en la oscuridad de las calles arboladas, y comentaban el valor de la chiquilla.
—Está bastante buena la minita —comentó el taxista más chusco —Ta linda pa voltearla—aseguró otro
—Está viviendo en la casa de Castillo.
—Si la alemana lo sabe, lo va a reventar a Castillo.
—Pero entre la rubia alemana y esta morocha mexicana, me quedo con ésta.
—Si te escucha tu mujer te va a reventar a vos.
A todo esto Honey Rocío se perdió en la oscuridad y los hombres volvieron a conversar de sus temas, olvidándose de la muchacha.

Esa fue la última vez que se la vio. Así declararon ante el Juez los choferes de taxis que la vieron alejándose, caminando por la oscura calle.
Castillo había hecho la denuncia por desaparición de persona y al reunirse todos los datos de quienes la vieron, se llegó a la conclusión que desapareció en las tierras que alguna vez fueron del misterioso Tibor Gordon.
Se organizaron varios grupos de búsqueda y todos volvieron con resultados negativos. Castillo ofreció una suculenta recompensa para quien pudiera dar noticias de ella, pero todo fue inútil. A Honey Rocío se la tragó la tierra.
Después de varios días, comenzaron los comentarios de la gente malintencionada de siempre. En todas partes las hay. Algunos decían que Castillo la había violado y sin querer la había estrangulado y luego asustado de su crimen y ayudado por doña Sofía la enterraron en los fondos de la quinta.
Otros decían que la chica había regresado después de la medianoche a la casa y los perros al no conocerla la habían despedazado a dentelladas. Naturalmente Castillo la había enterrado en los fondos
Hubieron varias versiones más. Todas apuntaban contra Castillo y el Fiscal decidió allanar la casa . Una cuadrilla completa de la Municipalidad de Pilar removió toda la pequeña quinta no dejando piedra sin levantar ni terrón sin romper. Inútiles fueron las protestas de doña Sofía al ver que le destrozaban el jardín.
Cuando se dieron por vencidos y el fiscal comprobó que nada había en la casa ni en los terrenos de la quinta, se fueron en medio de las amenazas de Castillo de iniciarles juicio por daños.
Otras versiones dicen que una gran Editorial española, más bien una multinacional, se había contactado con Honey Rocio para publicar su trabajo completo. Prosa y poesía. Como Honey se negara y después viajó a la Argentina, la habrían asesinado para quedarse con las obras que Honey tenía colocadas en el Portal de los Cuentos en Internet. Todo esto porque de la noche a la mañana desaparecieron todos los trabajos de la página de Honey. Sólo había una ridícula explicación que decía que de ahora en más, se iba a dedicar a comentar y criticar trabajos de otros.
Pero los escritores de losCuentos.com no la olvidaremos y siempre vivirá en nuestros corazones.

Edgardo Castillo

http://www.loscuentos.net/cuentos/local/castillo/





La muerte y el mexicano - calaveritas dedicadas (Autor. peter_6)

La muerte y el mexicano - calaveritas dedicadas (Autor. peter_6)

 

 (Fragmento)

....................HoneyRocio,
Inteligente joven Isleña,
contendiente de sus ideales
creando poesías a caudales,
así murió la bella caribeña................

 Oscar Rodríguez

http://www.loscuentos.net/cuentos/local/peter_6/

"Acróstico\ para mi amiga \ HoneyRocio" (Autor: Nilda)

"Acróstico\ para mi amiga \ HoneyRocio" (Autor: Nilda)

Para ti AmIgA!!. Perdón por que el sistema lo disfigura, este "acróstico"

Hoy, mañana tus pasos buscaran...
Orillas de mar y vientos, para qué
Nunca tus alegrías, tus sueños, vuelen en
Él espació del olvido, cree siempre en mañanas...
Y veras!! Que desde el cielo alguien té esta cuidando, AmIgA.


Para mi querida amiga HoneyRocío.
Con cariño le dedico este “acróstico”...
Nilda.
27/9/2005

http://www.loscuentos.net/cuentos/local/nilda/

INFANCIA (Autor: poetaloco)

INFANCIA (Autor: poetaloco)

Corro, vuelo, salto,
Me gusta ser pequeño,
No deseo crecer,
Solo cuando mi amor yo encuentre.

Recuerdo los juegos,
No me gustaba estudiar,
Jugaba y reía,
La lluvia caía si cesar.

Corro, salto, vuelo,
Mi infancia pasa,
Los recuerdos se van,
Ya no juego más.

Ahora mi infancia no es mía,
Juego sin saber a que jugar,
Solo me queda,
Una persona a la que amar.

Corro, pero ya no vuelo más.
Salto pero ya me canso al andar.
Vuelo para no regresar, jamás.


PARA TODOS EN ESPECIAL PARA: Honey Rocio (HoneyRocio). SER SIEMPRE PEQUEÑA.

Ignacio Manzano Beltran

http://www.loscuentos.net/cuentos/local/poetaloco/

Juventud (Autor: gmmagdalena)

Juventud (Autor: gmmagdalena)

Para mi querida Honey Rocío

Días de ensueños
regalo de juventud
encanta su luz

Agua del cielo
vierten ángeles puros
fresco manantial


María Magdalena

http://www.loscuentos.net/cuentos/local/gmmagdalena/

Gracias Honey (Autor:Uleiru)

Gracias Honey (Autor:Uleiru)

Con cariño para Honey Rocío

Pocos amigos hay como tú
que llenan todo de virtud,
consejos malos, nunca los das,
y el cariño lo das de más.

Gracias al cielo, le quiero dar,
por encontrarte en este lugar,
muy grande, el gusto mío.
mi bella amiga, Honey Rocío.

Pureza de alma, sueles tener,
más que una niña, bella mujer,
regalas todo, sin titubear,
ganas cariño, sabes amar.

Hoy te dedico esta poesía,
gracias te digo, amiga mía,
nunca en la vida
yo te olvidaría.

http://www.loscuentos.net/cuentos/local/uleiru/

No tengo más que darte (Autor: Uleiru)

No tengo más que darte (Autor: Uleiru)

Para Honey Rocío

Como no tengo más que darte,
hoy vengo a felicitarte,
y sin ninguna condición,
te doy mi corazón.

Que seas muy feliz,
preciosa muñequita,
y que siempre en torno a ti,
mi dios cuide tu vida.

Hoy en este hermoso día,
quisiera darte un regalo,
pero sé que no hay en la vida,
el que pueda comprarlo.

Goza a tus amistades,
también a tus familiares,
ama en todos los lugares,
sin importar edades.

Me siento muy contento,
de poderte cantar,
y aunque mucho lo intento,
no puedo ya llorar.

Es noche de alegría,
y todo es por tí,
pues este bello día,
debes ser muy feliz.

Recuerda mi princesa,
lo que hoy yo te digo,
que en mi encontrarás,
a todo un buen amigo.

Da gracias al señor,
por todo lo que tienes,
y mira a tu alrededor,
todos son tus bienes.

Felicidades hoy y siempre,
que goces en la vida,
mi niña tan querida,
nacida en Diciembre.

 http://www.loscuentos.net/cuentos/local/uleiru/

Santo Domingo (Autor: Uleiru)

Santo Domingo  (Autor: Uleiru)

Para mi bella amiga Honey Rocío FELICIDADES

Mi corazón está contento,
pues la próxima semana,
visitaré un momento,
la República Dominicana.

Me bañaré en las playas,
del bello Santo Domingo,
Y para que tú vayas,
Rocío estará conmigo.

Ansió ver su playa,
tan hermosa, dorada,
y pasear cuando vaya,
con mi esposa adorada.


Santo Domingo, Santo Domingo,
Un precioso lugar,
donde la linda luna nos mira,
y nos invita a bañar.

Luna hermosa y plateda,
un refugio muy sagrado,
en donde siempre se queda,
el mundo fascinado.

Su gente es buena, maravillosa,
como Rocío, que es talentosa,
más que un tesoro,
Santo domingo, vale por oro.

Isla de mis encantos,
donde me enamoré,
y por eso hoy mi canto,
a ti lo entonaré.

Santo Domingo, santo Domingo,
lugar de amigos maravillosos,
donde hay muchos amigos,
que te esperan gustoso.

Por eso amigo, a ti te invito,
a que visites este rinconcito,
un paraiso de bello mar,
y ahí Rocío te va a cantar.

Mi Santo Domingo, Santo Domingo,
mi precioso y gran lugar,
si mi Dios un día lo permite,
admiraré tu linda playa y tu mar.

http://www.loscuentos.net/cuentos/local/uleiru/

No me hagas llorar

No me hagas llorar

Todos los días, Liz, visitaba el estanque, allí, quería olvidar, conversando con sus amigos, su amor imposible.
Sabía que su amor era una locura, pero ¿Quién gobierna al corazón? se preguntaba.
El estanque estaba solitario lo cual le pareció extraño.
El día estaba hermoso, había una suave brisa, un calido sol y el estanque estaba cubiertos por bellas Flores, era extraño no ver juguetear los patos en él o las ranas brincar alegres, de flor en flor. ¿Qué pasara?, se preguntaba cuando alcanzo a ver a una buena amiga.
-Hola Maggy, solitario esta hoy el estanque. ¿Sabes que pasa?
-Hola Liz, me acerque al verte, para prevenirte que no te acerques al estanque. Se ha mudado en el Rodrigo y últimamente esta terrible, se ha vuelto un ogro.
-¿Rodrigo? ¿Vive aquí?- la sorpresa fue inmensa, su amor imposible ahí.
-Pues si, hacen semanas que se mudo para acá, desde ese día el estanque esta solitario, nadie desea acercarse a él, Rodrigo es peligroso y mas últimamente, Liz me dijiste tu secreto amor por él, por favor olvídalo, no te arriesgues.
¡Ay, Maggy!, cuanto daría por olvidar ese amor.
-Liz. ¡Vete!, El no es igual que tu y además es muy peligroso.
-Gracias amiga, tienes razón, me iré.-
Y para que ella creyera se marcho, escondiéndose detrás de unos matorrales hasta que Maggy se alejo por el camino.
No podía perder la oportunidad de ver a Rodrigo.
Se acerco al estanque con precaución, estaba enamorada de Rodrigo, pero no olvidaba las palabras de Maggy.
-¿Qué haces aquí? – apareció Rodrigo con una cara de pocos amigos.
-¿No me recuerdas? Soy yo, Liz.
-¿Liz?, ah si, ya recuerdo, siempre te acercabas por mi pantano. Nunca dijiste que buscabas allí.
-Me gusta su paisaje y el misterio que adivino en él.
-¿Misterio? Jajaja, quizás la muerte sea su único misterio.
-¿Por qué dejaste el pantano?
-Estaba aburrido, muy solo, mi última compañera se fue. Busco un amor. ¿Te gustaría ser mi nuevo amor?
- ¿Yo?, no sé, me dicen que me cuide de ti, que eres malo.-
Rodrigo la mira con tristeza y unas lágrimas brotan de sus ojos.
-No me hagas llorar, mi dulce y bella damita, ¿no ves que solo me encuentro?,
¿Malo? No, solo tengo un corazón triste sin amor.
-No llores, no fue mi intención herirte, si desde que te vi en el pantano te ame.
-¿Me amas?, ¡Oh, mi dulce amada!
¡Acércate!, déjame cuidarte y amarte.
Liz sintió que la felicidad la embargaba, su amado Rodrigo seria por fin de ella. Cuan equivocados estaban todos, él solo era una pobre alma solitaria, solo necesitaba ser amado y ella lo haría feliz.
Ya sin miedo se acerco a su Rodrigo.
Este abrió su boca para besarla y de un solo bocado se comió a la pobre Liz.
Liz al darse cuenta de su fin solo pudo recordar las sabias palabras de aquel viejo refrán:
… Lagrimas de cocodrilo, lloran para engañar…
Rodrigo con cara feliz y barriga llena se hundió en las frescas aguas del estanque pensando en lo tonta que fue Liz. ¿Como el un formidable cocodrilo iba a amar a una infeliz Palomita?

 

Diario de una Prostituta

Diario de una Prostituta

Prólogo


Camina tambaleante, carga un gran peso, su mirada no ve, esta vacía.
La noche es muy fría y oscura o quizás solo sea su alma.
A lo lejos ve una farmacia o droguería hacia allí dirige sus pasos, quizás encuentre algo que acabe con sus penas.
Entra dispuesta a poner fin a sus miserias, no puede mas, ya nada tiene sentido, ya nada queda.
Mira los estantes piensa ¿Cómo decir véndeme algo para matarme?
Hasta morir es difícil, odia ver sangre, solo desea dormir y nunca mas despertar.
Sus manos se pasean por los estantes, sin saber porque, lo coge, se acerca al cajero y paga.
Se aleja aun tambaleante, pero ahora presurosa.
Llega a la casa, cae en la silla y explota en llanto.
Abre temblorosa el paquete y lo mira enloquecida.
Allí esta el inicio, allí sus días a días.
Suspira y como presa con grilletes levanta el lápiz, golpea con letras temblorosas cargadas de vida sus hojas.
Va descargando en el Diario de quinceañera las miserias de su alma.
Es su inicio, es su historia, la historia de una que no deseo ser Meretriz.

I
El Inicio

Hoy me levante cansada, asqueada de mi misma, dispuesta a matarme.
No se cuantas horas camine ni donde estuve, solo recuerdo estar frente a ti y comprarte como quien compra un tesoro, quizás el sueño perdido.
Recuerdo la primera vez que tuve un diario, tenia quince años, era tan feliz entonces.
¡Todo me sonreía!
Tengo que contarte mi vida, así volver mis pasos al pasado, vaciar en ti todas mis miserias y poder volver a reír con mi pasado, llorar y vomitar con mi presente. Pero así no arrastrare sola tantas culpas, hasta quizás me perdone un poco.
Soy, dicen, hermosa, inteligente, culta, simpática, sensual, enigmática y con un hermoso cuerpo, cualidades estas necesarias para sobresalir en mi profesión, ansiaba ser la mejor, ansiaba destruir a quien me ha hecho tanto daño y ¡lo logre!
Soy la más cara, la preferida, la mejor Dama de Compañía, así le llaman en las altas esferas sociales, soy la reina de la más antigua profesión, soy una Prostituta, o como nos llaman vulgarmente, una Puta, una zorra y otros epítetos.
Pero no voy a adelantarme, empezare contándote un poco de mí pasado para quizás puedas entender y perdonar un poco de mi presente.
Me llamo Elizabeth, tengo 25 años y me siento anciana. Estoy cansada y surcan mis ojos las ojeras de los tragos y el asco de mis noches.
Nací en un hogar de una pareja joven, llenos de sueños y amor. En un pequeño pueblo.
Mi nacimiento cambio la vida de mis padres, ella, mi madre, perdió su sueño de estudiar una carrera y el, mi padre, le fue mas difícil estudiar y trabajar. Pero todo les pareció poco, se amaban y amaban el fruto de su amor.
Aun recuerdo mi hogar, mis padres, las risas, el amor y la felicidad de esos días.
Pero la felicidad fue envidiada y un accidente de transito me la arrebato. Perdí a mis padres, quede huérfana.
Su muerte cambio mi vida, mi única pariente era mi tía Camila, hermana de mi madre.
Mi madre adoraba a su hermana y ella solo nos visitaba en navidad, recuerdo haberla visto unas 10 o 12 veces durante mi infancia. La admiraba y su vida me parecía maravillosa, siempre con ropas hermosas, buen coche y las historias más fantásticas sobre su vida, su casa y sus reuniones sociales. Mi tía había triunfado, tenia un trabajo fabuloso, ganaba bien y era feliz según decía. Mi madre solo reía y le decía que no cambiaba todo eso por lo que ya poseía Amor, mi tía reía y decía que el amor no era importante. Así era años tras años, jamás le conocimos un novio, ni hablaba de ningún amor. Mi madre ansiaba verla enamorada y mi tía entre risas prometía traer un amor la próxima vez. Además decía que ya tenia familia, ella compartid la hija de su hermana, o sea yo. Era también su hija. Esa era mi tía Camila, quien se haría cargo de mi, aun con el corazón desgarrado por la perdida de mis padres me consolaba pensando que no estaba sola, tenia a la tía Camila.

Mi tía llego al entierro de mis padres, recuerdo sus manos en la mía, recuerdo su mirada triste y como se arranco una lagrima y con voz entrecortada me dijo:
- Duele, lo sé, pero somos mujeres fuerte, no permitas que la lastima se apodere de ti,
Se fuerte, no me defraudes.
Al oír sus palabras luche contra el dolor, contra el miedo y levante la cabeza, nunca defraudaría a mi tía.
Mis recuerdos son borrosos de esos días, solo recuerdo que mi tía se hizo cargo de todo, vendió los bienes de mis padres, recogió mis pertenencias y nos marchamos.
- No mires atrás, Hoy empiezas una nueva vida - dijo
Así deje atrás quince años de amor, mi hogar, mi infancia. Deje atrás unas frías tumbas, sueños y felicidad. Empezaba una nueva vida, mi tía Camila y yo seguíamos el camino al mañana, atrás se cerraba la puerta del pasado. Cuan lejos estaba de saber que recorría el camino al futuro, con la hija de lucifer, porque mi tía Camila era otra cuando de nuestro pueblo y hogar se alejaba. Y esa otra, era quien viajaba a mi lado.
Cuan inocente iba, me consolaba saberme a su lado, imaginar vivir con ella era como un sueño. Perdí a mis padres, pero ellos me habían dejado con quien siempre he admirado. No estaba sola, seria como ella una triunfadora, una mujer fuerte y ella me amara, será como mi madre.
Con estos pensamientos me dormí hasta que su voz me despertó:
-Despierta Beth, hemos llegado
Mi tía siempre me llamaba Beth, decía que era más hermoso que Elizabeth.
Mire la casa de mi tía y me sorprendí, era hermosa, mas de lo que había imaginado.
Camine junto a ella, entramos al vestíbulo de la casa y pensé:
Se fuerte, empiezas una nueva vida. Una nueva vida en el mundo hermoso de tía Camila.

II
La tía Camila

Paso el tiempo y poco a poco mi corazón fue cicatrizando, extrañaba a mis padres, sus risas, su amor y el calor de mi hogar. Tía Camila era poco afectuosa pero muy generosa, me había rodeado de comodidades y conocimientos. Vivía con lujos, buenas y bellas ropas, asistía a un buen colegio, también recibía clases de etiqueta y protocolo, arte e idioma. Poco a poco me convertía en una chica más de sociedad. Mi tía decía que de mi cultura dependería mi triunfo en la vida. Yo la admiraba y ser como ella era mi sueño. Cuan lejos esta de saber que nada era gratis, ella tenía un plan para mi futuro.
Los primeros tres años que viví con ella jamás vi nada que delatara el tipo de vida de mi tía, pocos amigos la visitaban. Yo pasaba el mayor tiempo sola en la casa.
Un día, cerca de cumplir los diez y siete años, al llegar de mis clases encontré a mi tía con un amigo, a quien llamaré el Sr. Benoit, este era un hombre de unos cincuenta años, viudo y sin hijos, de estatura baja, barriga prominente, mirada lasciva y piel grasosa. Desde que lo miré me inspiro repulsión y al saludarme sus manos sudaban. Mi tía me informo que era su novio y que pronto viviría con nosotras. No entendía que le podía ver a semejante hombre, luego supe que lo que le veía era su enorme billetera. El esperpento era dueño de varias empresas y uno de los tipos más rico y codiciado en el medio donde se desenvolvía tía Camila.
Benoit empezó a ir diariamente a nuestro hogar, hasta vivir casi ahí. La vida de mi tía cambio por completo, ya no salía a trabajar y su única obligación era satisfacer los caprichos de “Grasa” como lo llamaba en secreto. Pasado un tiempo empecé a comprender lo que realmente era mi tía, las orgías que hacían, los amigos y amigas que frecuentaban la casa, me abrió los ojos.
Mi tía se veía feliz, exhibía su hombre como un trofeo, estaba en la cima de su odiosa vida, mientras yo me escondía en mi habitación y odiaba ver llegar las noches.
“Grasa”, siempre era muy atento conmigo, se desvivía por darme regalos sin motivos, mi tía me obligaba a aceptarlos e insistía que debía tratarlo con mas cariño, pero yo le temía, sus ojos desnudaban y al abrazarme siempre lo hacia de una manera que ofendía.
Una noche después de una de sus fiestas, borracho entro a mi habitación, yo dormía y desperté al sentir su alcohólico aliento y sus sudadas manos acariciándome, el miedo me paralizaba, rogaba a Dios que se fuera, rogaba y rogaba y Dios no me escuchaba.
El siguió tocándome, yo sentía que en cualquier momento iba a vomitar, sin poder más grite de terror. Mi tía acudió a mi grito y al verlo en mi habitación pregunto:
-¿Qué pasa?- vi en su mirada que había adivinado todo.
El la miro y le dijo: - Parece que Beth ha tenido una pesadilla, pero ya esta más tranquila. ¿Verdad Beth?- dijo volteando a mirarme y vi en sus ojos rabia y a la vez lujuria.
Me quede callada y me escondí entre mis sabanas. Pensando que hablaría con mi tía al otro día, no podía volver a dormir tranquila. Deseaba irme.
Nunca olvidare esa noche, jamás me he sentido tan sola y desvalida como ese día, estaba sola, dentro de mi sabia que mi tía no me defendería y tenía la certeza que el volvería, vi el deseo en sus ojos, vi el infierno de su alma; pero ilusamente persistía en engañarme y seguía pensando que mi tía me amaba y me protegería.
No dormí el resto de la noche, vi salir el sol y con su luz me levante presurosa, deseaba lavar con agua el olor nauseabundo que dejara en mi piel el miserable tipejo, que me había robado la fe y tranquilidad en el hogar que creía tener.
Lave con rabia mi cuerpo y sentí que el agua purificaba mi piel, purificaba mi alma, pero nada seria ya igual, se había abierto la puerta del infierno y era yo sin saberlo la ofrenda para el Dios dinero que era el novio de mi tía. Ellos habían hablado. El “Grasa”,
Conociendo la codicia de mi tía, la tentó, le ofreció más riquezas de lo que pudo soñar.
Nada era mucho con tal de satisfacer su lujuriosa obsesión, mi tía era adicta al lujo, a brillar como la reina, entre las de su clase y no iba a perder su mina de oro, porque en su sórdido y muerto corazón creía que entregarme no dañaba a nadie, al contrario, me abría las puertas a su mundo y después de todo había invertido tiempo, dinero en prepararme para ser la mejor después de ella, así aseguraba su futuro, su vejez.
Sabia, porque no era tonta, que su belleza pasaría y le aterrorizaba la pobreza, el olvido.
Todo quedo claro, “Grasa” pagaría mi inocencia, seria el iniciador de mi calvario y a cambio mi tía recibiría el dinero y poder que siempre soñó, seria la esposa del Demonio, de “Grasa”, y su única heredera, yo seria su juguete, su mas baja lujuria.

Salí dispuesta a hablar con mi tía, sin saber que a partir de unos días yo viviría el más terrible infierno, la encontré en la terraza, como si también me esperase.
-Acércate Beth, tenemos que hablar. ¡Ven!, siéntate a mi lado. Me dijo, señalándome una silla a su lado.
-Tía, te buscaba, necesito también hablarte.-Dije sentándome donde me indico, estaba asustada, pero mas miedo me daba callar y volver a sentir las repulsivas manos y aliento del “Grasa”.
-Antes de que hables Beth, quiero que me oigas y luego podrás hablar.
Me miro con ternura y sentí en esos momentos que no estaba sola, tenía a mi tía.
La mire y ella empezó a hablar, ¡cuánto la quería!, era para mi como la madre que había perdido.


III
-Beth, antes de hablar de lo sucedido anoche, quiero contarte la historia de mi vida, se que eres inteligente y ya sabes cual es mi verdadera profesión, aunque mantuve esa vida alejada de ti en estos años. Soy una “Dama de Compañía”, muchos nos llaman prostitutas, pero realmente diferimos mucho de ellas.-
Yo baje los ojos para que no leyera en ellos la vergüenza y asco que sentía con sus palabras, realmente trate de no pensar en ella como una prostituta, prefería creerla una mujer que vivía de su amante adinerado.
-Llegar donde estoy, vivir con lujos, alternar con la alta sociedad, no ha sido fácil, ni mucho menos elegir este medio para hacerlo. Pero quiero que entiendas que aunque nos llamen putas, rameras, prostituta, no lo somos. Trabajo para una compañía que brinda el servicio de mujeres cultas, elegantes como damas de compañías, nuestro contrato estipula que podemos hacer el papel de acompañantes, secretarias, anfitrionas, lo que el cliente desee, pero no nos obliga a dar placer sexual. No te negare que muchas si lo hacen y reciben regalos a cambio de esto, pero eso es asunto de ellas.
Yo soy, hoy por hoy, la mejor cotizada, podríamos decir “La Reina”, eso desde luego posee ventajas, puedo aceptar o rechazar contratos, recibo mayores beneficios de la compañía y los mejores clientes son míos. Ya estoy envejeciendo, dentro de pocos años no seré tan deseada ni buscada, otra tomara mi lugar, por eso acepte a Benoit como mi pareja fija y hace pocos días todos mis sueños se hicieron realidad, Benoit me pidió matrimonio. Si, no me mires así, ya sé lo de anoche, estaba borracho y tu eres muy hermosa. Yo soy la única culpable, debí darme cuenta que ya eres toda una hermosa mujer, pero gracias a Dios, llegue a tiempo, solo recibiste un susto.
Beth, sabes que te amo como la hija que nunca tuve, pero quiero a Benoit, deseo casarme y poder caminar con la frente en alto, ser aceptadas por esos que hoy me miran con desprecio y lo mas importante, proveerme para mi vejez.
Por todo esto he tomado una decisión, por tu bien y el mío.
Ya hable, con May, ¿la recuerdas?, te recibirá en su casa, sabes que May vive en Londres, es viuda y vive sola. Lo que no sabes es que era como yo, pero también como yo encontró un buen hombre, mejor digo un hombre rico, se caso y hoy es una viuda muy rica y respetada.
Yo podré casarme, tú podrás seguir tus estudios y te visitaré a menudo, todo será distinto después que nos casemos, Benoit me juro anoche que jamás volverá a molestarte, pero yo prefiero tenerte lejos por un tiempo. Luego ya veremos.-
Abrazándome, con lagrimas en los ojos termino diciendo -¿Me comprendes Beth?, te quiero tanto, pero tengo tanto miedo a la soledad, a no tener nunca un verdadero hogar, a llegar vieja y pobre, ¡No lo resistiría!
-No llores tía, te entiendo y haré todo lo que digas, eres como mi madre.
-Gracias mi amor, veras que todo será distinto, Benoit no es malo, aprenderá a verte como una hija. Bueno, ahora llamaré de nuevo a May y prepararé todo para llevarte este fin de semana. Ve recogiendo lo que desees llevar. Tenemos pocos días y mucho por hacer.-
Dándome un beso se paro y fue a llamar a su amiga, yo aún estaba como en trance, alejarme de allí me parecía una idea maravillosa, pero a la vez era como aquel día cuando sin mirar atrás deje mí pueblo, era como si mi destino fuese cerrara puertas para seguir avanzando. Subí a mi habitación mientras mi tía hablaba con May.

-May llegamos el sábado.
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-Si, como ya te explique.
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-Bien, ultimamos todo cuando llegue, un beso querida.
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Elegir que llevar y que dejar me ocupo los días siguientes.

El sábado como lo había planeado tomamos el avión para Londres, no mire atrás, no sentí lastima, era fuerte como mi tía me había enseñado.
Llegamos en el horario establecido y allí esta May esperándonos.
- ¡Camy!, ¿Beth?, pero que hermosa y grande estas.
- ¡Tía May!- me alegro verla, siempre había sido de las amigas de mi tía mi preferida.
-Jajaja, que gusto verte Beth, May, siempre hermosas- saludo a mi y mi tía dándonos un fuerte abrazo.
- Bueno chicas el auto espera.
May era una hermosa mujer, como de la edad de mi tía, alta, rubia, elegante y culta, según supe tiempo después, fue muy cotizada y quien inicio a mi tía en el mundo de las “Dama de Compañía”, eran muy buenas amigas, creo sin temor a equivocarme, la única amiga verdadera que tenía. Entre ellas existía una fuerte semejanza de ideales y temperamentos y se complementaban de maravilla.
-May, ¿esta todo listo?
-Si, como me pediste arregle todo.
Beth, espero que disfrutes tu estadía conmigo, creo que serás feliz, tu tía me dijo que te gustaba mucho leer. Yo ayudo a los jóvenes y dos veces por semana se reúne un grupo en casa, tenemos un club literario.
_ ¿De veras? Tía May. Me encantara participar y gracias por recibirme
-De nada mi amor, es un placer, sabes que vivo muy sola y tenerte alegrara mis días.
Bueno ya llegamos. ¡Bienvenida a tu nuevo hogar!
La casa de May era hermosa, un pequeño palacete, con un jardín frontal hermoso, lleno de flores de mil colores y arbustos muy artísticamente podados. Al entrar me maravillo el buen gusto de su decoración, era sobria con toques modernos, de enorme ventanales, el color predominante era el blanco, con muebles en caoba y exquisitos adornos. Lo que mas me gusto fue el salón o biblioteca, ¡Cuantos interesantes y hermosos libros! May después me explico que su esposo fue un hombre culto, amante de la lectura y junto a el compartió el placer por la adquisición de viejos y valiosos libros, y la compra de pinturas y objetos de artesanía del medio Oriente.
Desde el inicio me sentí en un paraíso y ella me recibió como una sobrina, ¡tenia de nuevo un hogar!
Al dejarme en la que seria mi habitación, hermosa, juvenil y de buen gusto, mis tías bajaron a beber un te y decidí dejarlas solas, hacia un año que no se veía y tendría mucho de que hablar.

-Camy, cuanto tiempo sin vernos, te extrañaba amiga, aunque tengo un grupo de estiradas y rancias amigas, nunca he podido olvidar nuestra amistad, contigo no tengo que fingir, extraño la vida nocturna, las reuniones, las…
-¡Por Dios May!, Jajaja, es que nunca cambiaras.
_Jajaja, ¿Pero que te has creído?, soy débil y sabes cuanto me divertía esa vida.
Pero me gusta mucho el dinero, los lujos, la nobleza y si, no te lo negare, verme tratada con respeto, que deseen pertenecer a mi circulo social y yo reírme por dentro, ¿te imaginas el escándalo, las frígidas “Damas de alcurnia” enterarse que aceptaron una prostituta en su selecto circulo? Es una dulce venganza y la disfruto.
-May, ¿aún resentida?, pensé que lo habías superado.
_ ¿Superarlo?, ¡Nunca!, no olvido los desprecios que sufrí, no olvido que tuve que irme de mi país, mi mundo por mujeres como esas.
_May, olvídalo. Eres rica, te mueves en un mundo que ninguna de aquellas mujeres podrían. Además, él fue peor, dejo que su esposa te hundiera. May, amor, tanto que te pedí que no le creyeras, era un hombre casado, no con la esposa si no con su fortuna.
-Lo se amiga, pero fue mi gran amor, ni aun con su muerte he podido arrancármelo.
James, mi esposo, fue maravilloso conmigo, aun sabiendo mi pasado me amo, por eso mientras vivió jamás lo traicione, a mi modo lo quise. Soy hoy lo que el hizo de mi, pero volví a mis raíces, tengo una agencia de “Dama de Compañía” aquí, nadie sospecha, pero cada chica que preparo lo hago con mis experiencias y no sabes como disfruto ver como alejan los mariditos de las Señoronas. Jajaja.
-Jajaja, ¡Eres terrible!, pero ahora explícame, ¿como haces para evitar que descubran que eres la dueña?
-Fácil, corren tiempos modernos, poseo un gerente, el da la cara. Pero dejemos mi vida a un lado, ahora explícame lo de tu sobrina y tu trato con Benoit.


Recorrí toda la mansión, era más hermosa que lo que creí en un principio, hasta poseía una piscina bajo techo. Entre y cuanta no fue mi sorpresa, allí estaba el hombre mas hermoso que viera jamás, estaba recostado en un sillón, al sentirme abrió los ojos, ¡Que ojos!, me miro y sentí mil mariposas bailando dentro de mi.
-¡Hola!, ¿Quién eres?, ¿Estaré soñando?, ¿Un Hada?, ¿Una princesa?- me pregunto en perfecto ingles.
-¡Hola! – Respondí nerviosa – Soy la sobrina de May.
-Cierto, May me había contado que llegabas, hoy.- parándose se acerco, pude apreciar mas de cerca su rostro, parecía un dios griego.
- ¡Bienvenida!, soy Peter, sobrino político de May.
-¡Gracias!, Soy Beth…Elizabeth- Dije sonrojándome, pues me pareció que vio mi admiración por él.
-Bueno Beth, no seas tímida, ambos somos de la familia y nos veremos muy a menudo.
_ ¿Vives aquí?
-Jajaja, lo parece, ¿verdad? No, vengo muy a menudo, adoro nadar y no tengo piscina bajo techo. May es muy buena conmigo, si por ella fuese viviría aquí. Pero debo atender el negocio de la familia y esta casa queda muy lejos del centro. Pero creo que ahora vendré mas a menudo, tengo dos buenas razones. Me alegra tenerte con nosotros, Beth, ¿Puedo llamarte así?, otro día espero conocernos mejor, ahora debo atender un negocio- sonrió con picardía y me dio un beso en la mejilla.
-¡Gracias!, si puedes decirme Beth. Hasta pronto-dije muy nerviosa, ya que su beso fue como si me quemara.
Se alejo hacia la casa despidiéndose con una picara sonrisa, sentí que se fuera deseaba saber mas de él.


-Perfecto May, entonces todo queda en tus manos. Mañana a primera hora parte mi vuelo, volveré en seis meses, espero que todo marche bien.
-Confía en mi, ¿cuándo te he fallado?
-¡Nunca!, gracias May, este matrimonio es importante para mí.
-Lo se amiga, vaya si lo se…

- ¡Hola Beth!, ¿todo esta a tu gusto?
-¡Gracias Tía May! Es hermoso todo, la casa, los jardines, la biblioteca. Por cierto tía conocí a tu sobrino.
-¿Mi sobrino?, ¡Ah, Peter!, si un gran chico, el hijo de la hermana de James, mi difunto esposo.
¿Y dónde esta ese bribón, que no ha venido a saludarme?
- Lo vi en la piscina, creo que ya se fue, dijo que tenía un negocio pendiente.
-Así es Peter, mi esposo lo adoraba, el entra y sale y a veces ni cuenta me doy. Un buen muchacho, muy trabajador y responsable, maneja los negocios de la familia.
Bueno chicas vamos a comer, tengo mucha hambre y ustedes me imagino estarán cansadas y hambrientas.

Al otro día muy temprano la tía Camila se fue, May dedico el día para enseñarme los alrededores.
Los meses siguientes, fueron maravillosos, las tardes literarias, las horas descubriendo los tesoros de libros de May, las conversaciones con Peter y las salidas con May a las elegantes boutique, ya que decía que mi ropa no me favorecía, me enseño a maquillarme, los colores adecuados según el color de mi piel, fuimos al salón de belleza, en fin, hizo un cambio muy favorecedor de mi.
Cada vez que veía a Peter notaba en su mirada que los cambios me favorecían, hablábamos mucho y cada día me gustaba más, estaba loca por él y aunque veía que le gustaba, no entendía porque no lo decía.
Una tarde estando jugando en la piscina, nadábamos por debajo del agua, no se que paso, nos quedamos mirándonos, era como si fuéramos imanes, algo muy poderoso nos unió.
La pasión nos dominaba, sentir sus besos, sus caricias, ¡era la locura!, su boca me hacia sentir un deseo de entrega, sus manos suaves recorrían mi cuerpo y este se entregaba voluptuosamente a ese deseo, el deseo de conocer ese placer único.
Su boca bajo por mi cuello y yo deseaba más y más. Sin poder contenerme susurre
-¡Si, sí¡...Dios, cuanto te quiero!
Salimos de la piscina y él se desvistió y con delicadeza hizo lo mismo conmigo.
Me miro largamente, recorrió mi cuerpo y me beso, sentí que el mundo se movía, poco a poco su boca fue deslizando, mientras sus manos me acariciaba, el placer recorría mi cuerpo, su boca se adueño de mis senos y sentí como me humedecía, mi cuerpo se agitaba, se abría, esperando culminar mis ansias, esperando ser poseída. Siguió bajando y miles estrellas cubrieron mis ojos, el éxtasis del deseo, del placer me cubría, se adueño de mí con su boca y mi cuerpo respondió acoplándose, ya nada importaba solo sentirlo mi dueño. Gemía y bailaba al compás de su boca, al frenesí de su lengua. Fue hermoso, sublime... desee más aún y abrí mis piernas esperándolo, deseándolo. En ese momento me pregunto:
-¿Eres virgen?
-Si- respondí
Y para mi sorpresa se detuvo al instante.
-Lo siento, no estoy con vírgenes, no lo soporto.-
No podía creer lo que oía, no entendía, siempre creí que mi entrega seria por amor y a él lo amaba, con ese amor que todo perdona, que todo entrega.
-No entiendo, ¿Por qué, me rechazas? Creo en el amor y te amo, te deseo, te doy lo mejor de mí.
- Me gustas mucho, te amo y podría llegar amarte más, ¿pero una virgen?, lo siento, no me gustan.-
Yo lo miraba incrédula, sentía que un frió me paralizaba.
-Beth, lo siento de veras, es algo superior a mi, si me amas resolverás eso.-
Y mirándome con tristeza, se puso su traje de baño y se marcho.
Sentía morirme, sentía que nada tenia sentido. Temblaba aún de deseo y sentí miedo. Miedo a perderlo...Qué hacer, pensaba.


May estaba en la sala, con un trago en la mano y la mirada inquieta.
Peter entro, May lo miro interrogadora.
-¡Esta hecho!- dijo él, dejándose caer en el sillón.
- ¿No terminaste verdad?
-No, hice lo que pediste. Dame un trago.
May le pasa el trago y aun preocupada le pregunta
-¿Qué te pasa?, No me digas que tienes escrúpulos, ¿Tú?, Si jamás te has molestado en lo que siente o sufre una mujer. Solo te interesa el dinero.
-Jajaja, ¿Pasarme? ¡Nada!
-Peter te conozco, yo te enseñe todo lo que sabes y se que esta vez no es igual.
-May, Jefa, creo que ya estas un poco vieja, Jajaja, es broma. No me pasa nada, bueno terminé el trabajo, ahora es tu turno. Págame que tengo una cita con una vieja, pero muy rica.
-¿Vieja?, jajá jajá, si no fueses mi preferido te cancelaría hoy mismo, pero me haces ganar mucho y eres el mejor. Aquí tienes y ya sabe no vuelvas por aquí, estas de viaje.-
Peter tomo el dinero sonriendo y dándole un beso a May cerró la puerta. Al cerrarla murió su sonrisa y triste susurro: -¡Beth!
IV
El infierno

Pasaron los días y no tuve noticias de Peter, no respondía su celular y May me dijo que estaba de viaje. Sentía que me sumía en un infierno, un infierno porque no soportaba su ausencia y la incertidumbre de perderlo me enloquecía.
Después de tres semanas, no podía disimular mi infinita tristeza, me había enamorado por vez primera y el amor me había herido.
Una tarde sentada en el jardín, perdidos los pensamientos en la soledad y desesperación, May se acerco a mí y me pregunto:
- Beth, ¿Qué te pasa?, te he dado tiempo para que me confíes que te pasa, porque se que sufres.
En ese momento me quebré, tanto dolor contenido y oculto emergió y estalle en llanto.
-Mi niña, ¿Qué es lo que te pasa?- me dijo abrazándome.
- ¡Ay!, May, me he enamorado de Peter, pero el no me quiere.- dije entre sollozos.
-Sabia que algo así era el problema. ¿Por qué dices que no te quiere?, ¿El te lo dijo?
Desgarrada por el dolor le confié todo y termine preguntándole:
-May ¿qué hago?, ¿cómo resuelvo este problema?
-No se, Peter es un buen hombre, pero siempre estuvo con mujeres muy vividas, nunca le he conocido una chica como tu.
-¿Es tan grande tu amor?, ¿Estas dispuesta a todo por él?
-Lo adoro May, estoy dispuesta a todo con tal de no perderlo.
-Pues entonces nada mas fácil, se una mujer como a el le gustan. Aprende el arte de la seducción, se toda una mujer y olvídate de la idea de virginidad.
-¿Cómo May, cómo hacerlo, acostándome con el primero que pase?
-No Niña. Jajaja, aprendiendo trucos, ningún hombre si es bien seducido podrá detenerse a pensar si eres o no virgen. Debes llevarlo a desearte como un loco y ya veras si tengo o no razón.
-Entiendo y ¿Cómo aprendo eso?
-Mira aquí tengo una buena amiga, es dueña de una agencia como en la que tu tía trabajaba, no debes temer, solo iras para aprender y nadie lo sabrá.
-May no te ofendas pero me da miedo.
-¿Miedo a qué? Nada te sucederá. ¿Quieres o no retener a Peter?
- Si, No soportaría perderlo. Se que me ama, pero me teme.
- Pues deja de llorar, mañana iremos a la agencia, para el mundo es una agencia de modelos, nadie sabe que encubierta hay una agencia de “Dama de Compañía”. Mi amiga me debe muchos favores, nos ayudara.
-Ahora levanta ese ánimo y descansa, aprenderás a ser mujer, ya veremos a Peter loco a tus pies.
-¡Gracias May, Gracias!
-De nada, mi amor, para eso somos las tías.
Aunque me repugnaba la idea de acudir a ese centro, acepte porque no iba como una empleada, iba solo a aprender. Tenia que conquistar a Peter, no podía perderlo.


-Hola Margaret, gracias por recibirnos, esta es Beth, mi sobrina, ya te explique por teléfono. ¿Crees que podrías ayudarla?
-May, Beth encantada de conocerte. Claro amiga, Pasa. Ya tengo todo listo.-marco el intercom y dijo: - Jenny, avísale a la profesora Aileen, que pase por el despacho.
-Siéntanse, Aileen vendrá enseguida, es nuestra mejor empleada, como aquí decimos nuestra mejor arma, en manos de ella podrás aprender todo lo que necesitas.
-Gracias Margaret, seré muy agradecida con ella.
-Olvida eso May, te debemos mucho, será un gusto poder ayudarte.
Entro una mujer muy elegante, hermosa, de esas mujeres que no pueden pasar por desapercibidas.
-¿Me llamabas Madre?
-Entra Aileen, aquí esta la sobrina de May, ya te hable de ella, la dejo en tus manos.
-Hola May, que gusto verla, ¿es esta su sobrina?- dijo mirándome analizadoramente.
-Mmmm, muy buen material, es un diamantito, sin pulir claro. Ven mi amor, acompáñame.
-Beth, estas en buenas manos, sigue sus consejos y ejemplos. Volveré en unas semanas a buscarte.
-¿Te vas tía?, ¿Me quedo aquí?- le pregunte inquieta y sorprendida.
-Es necesario, Beth, no temas aquí estarás segura y tendrás de esa forma mas tiempo para aprender. ¿No es lo que querías?
Esas semanas, aprendí el arte de seducir, me enseñaron desde como hablar, caminar, mover el cuerpo, técnicas amatorias y según ellas lo que a los hombres les gusta.
Me sentía inquieta, a veces hasta deseaba terminar con todo, pero el recuerdo de Peter hacia que continuara. Las chicas eran muy simpáticas, unas trabajaban solo como el contrato decía (No tenían sexo con sus clientes), otras eran realmente unas putas caras.
Aileen, mi maestra era la mejor, “La Reina”, y tenia un amor secreto, según se rumoraba un hombre muy poderoso y de la realeza, ella solo veía a este cliente, el exigió que su contrato fuese exclusivo, ella pronto saldría de allí y viviría en un apartamento que el le compraría, las demás chicas se disputaban el lugar que ella dejaría vacante, la tensión se sentía en el ambiente, ser “La Reina” les daba cierta libertad y podían elegir sus contratos y recibían todos los beneficios dentro de La Agencia.
Aunque todas me trataban con consideración, sentía que les molestaba mi presencia, era una intrusa. En esa semana allí, conocí las miserias de aquellas chicas, muchas estaban allí porque nada mas sabían hacer, otras por los placeres y el dinero y muy pocas porque pensaron que allí tendrían un hogar seguro y familia, esas no permitía sexo en sus contratos y hasta tenían novios. La agencia tenía una cláusula al aceptar, una joven, debían retribuir los gastos de su preparación, esto estipulaba cinco años en el cual debían trabajar, si se iban antes eran demandadas. Otra de sus cláusulas estipulaba que una conducta inadecuada, tales como: escándalos, alcoholismo, maternidad y drogadicción les costaría la expulsión de La Agencia.
También descubrí que existían contratos de hombres, estos vivían en otra mansión y se desenvolvían como ellas. Eran Gigoloes. Vividores de las mujeres. Los preparaban igual, eran expertos seductores, buenos acompañantes, cultos, grandes bailarines, agradables y muy atractivos. Como ellas tenían su “Rey”.
Era un mundo difícil, con sus secretos, la vida de alguna de esas chicas era triste, aun rodeadas de lujos, no eran libres y la soledad las consumían. Era un pequeño infierno terrenal.

Después de esas semanas volví a la casa de May, ella planeo mi encuentro con Peter, estaba nerviosa pero ansiaba verlo y jugarme el todo por el todo.
Como se había planeado lo espere en el salón, May salio dejándome sola, Peter venia al encuentro de May sin saber que era yo quien estaría.
-May, ¿Estas?- dijo entrando al salón.
-Hola Peter, entra.- dije aparentando una tranquilidad y seguridad que no existía.
-¡Tú! Dijo mirándome como si desease ver a través de mí.
-Si, Yo. Dijiste que podía llamarte cuando resolvieras el problema.
-¿Qué has hecho, Beth, que has hecho?
- Lo que me pediste.
Con furia en los ojos, me zarandeo, repitiendo-¿Qué has hecho, Beth, que has hecho?
-Lo que me exigiste para amarme.
-¡Estas loca, tienes que estarlo!
-Soy una mujer, ¿no era eso lo que querías?
-¡No! – me miro con una inmensa tristeza y se sirvió un trago, mientras yo me acercaba con seducción, utilizaba todo lo que me habían enseñado.
-¡Basta Beth, Basta! No sigas, pareces una puta barata.- estas palabras me hirieron y lo mire, no lo entendía.
-Ven, siéntate, se que esto me costara mi futuro, pero no puedo callar y seguir esta falsa. No tengo el valor. Me enamore de ti Beth, no dejaré que te hagan daño. -
No entendía nada, él poco a poco, fue narrándome los planes de mi tía, lo que el era, lo que debía lograr que yo hiciera, cada palabra era como si me apuñalasen, mi tía me vendía por una boda y una fortuna, May la ayudaba y Peter era solo un Gigoló, al servicio de May. Lo mire con asco y solo dije:
-¡Calla!, es bastante con lo que me has contado. No temas no te haré daño, ni perderás tu empleo. Pero si es cierto que me amas vas ayudarme, aun no se como, Mañana te veré, seguirás fingiendo que los planes van bien, Ahora vete, necesito pensar-.
Subí a mi habitación y llore tanto que ya no sentía dolor, solo un vació enorme, todos iban a pagarme este dolor, conocerían mi venganza. Sufrirían donde mas les dolería.


-Buenos días mi niña, ¿Cómo te fue con Peter anoche?
-Bien tía- dije sentándome a desayunar, debía fingir felicidad- Creo que lo convencí, saldremos hoy.
-Jajaja, la pequeña mosquita atrapa a su primera presa. Te deseo éxitos, después me cuentas. Bueno nos vemos mas tarde debo hacer varias diligencias- se despidió tirándome un beso-
Cuanto odio sentí, en ese momento ya sabía como seria mi venganza.
Llame a Peter y le explique en que consistía su ayuda, nos veríamos esa noche y los demás días, para que nadie sospechase. Ellas me habían destruido yo lo haría también.
Hice varias llamadas más, mi venganza empezaba.


Un hombre llega al aeropuerto de Londres, una mujer lo espera en un automóvil, recorren la autopista hacia el destino, se detienen en una oficina de abogados.
Como la diosa egipcia de la venganza, Némesis, la dama al salir sonríe, ha iniciado su venganza.
Varias horas después el caballero se despide, la dama le ofrece sus labios, el parte feliz y a ella, un sollozo se le escapa. Lo limpia con rabia, eleva la mirada y hay en sus ojos una dureza que hiela al mirarlos.
Lo espera recostada en un sillón de la piscina, Peter la mira de lejos, se acerca esperando aun reconocer aquella a quien ama, ella levanta los ojos, el siente un frió en el alma; silencioso le entrega unos papeles, ella los lee, lo mira y el odio, asoma.
-Gracias, Peter, espero que me avises donde te hospedaras. Has cumplido, yo cumpliré mi parte.
-Adiós Beth, nunca podré olvidarte.
- ¡Adiós, Lo harás!


-¿Qué dices?, ¿pero cómo paso eso?, Cálmate May, llego en el próximo vuelo.
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-Si, te entiendo. Hasta Pronto.

Camila se queda observando el teléfono, no comprende que sucede, es increíble.
Benoit, podrá ayudarme, piensa. Se viste apresurada y sale. Lleva mucha prisa.


Benoit recibe la llamada, sonríe satisfecho, como hombre de negocio, siente que ha cerrado el mejor trato de su vida.
-Benoit, perdona que entre así, necesito hablarte.
-Hola Camila, ¿Qué pasa?
-Necesito tu ayuda, ¡es urgente hacer algo!
-Cálmate, vamos por parte, ¿qué sucede y en que puedo ayudarte?
- Mi amiga May, te he hablado de ella. La han descubierto, todos la repudian, ya saben lo que era y que es dueña de una agencia de “Dama de Compañía”, esta desesperada, la han demandado, por tener un prostíbulo. ¡Es un escándalo!
-¿Y en qué o cómo puedo ayudarte?
-Necesito dinero, debo salvarla de ir a la cárcel.
-Lo siento Camila, no puedo darte nada. No tengo.
-¿Cómo que no tienes?, si eres riquísimo.
- ¿Yo?, no, mi esposa lo es.
-¿Tu esposa? ¿Qué broma es esta?, Tú no tienes esposa.- lo mira espantada y sin poderse contener le grita:- ¿Es que me has engañado, todo era una mentira?
¡Maldito Perro!, Me ofreciste matrimonio. Hicimos un pacto.
-Lo siento Camila. Me he casado hacen cinco días.
-¡Qué! ¡Te has burlado de mí!, Pero eso no se queda así, veremos que dice tu esposa al conocerme, ¡le contare todo!
-¿Eso deseas?- acercándose le habla a su secretaria.
-Siéntate Camila, en unos momentos veras a mi esposa.
Camila no puede creer lo que escucha, se siente perdida, tanto tiempo malgastado con este cerdo, sus sueños destruidos, ¿Qué haré ahora?, piensa.
La puerta se abre, Camila se voltea dispuesta a destruir al cerdo, a contarle a la esposa quien es.
-Hola Camila, ¿deseabas hablar conmigo?
Camila la mira, no puede creer lo que ve.
-¡Beth! ¡Tú!
-Si, yo, la esposa de Benoit, ¿en que puedo ayudarte?
-¿Pero cuándo, cómo?
-¿Cuándo? Cuando me entere de tus planes, cuando supe que tu mi propia familia me vendías, me utilizabas. ¿Cómo? Muy simple, llamé a Benoit y le ofrecí una mejor opción: Yo en vez de una puta.
Yo, alguien que aunque no lo ama, lo respetara. Yo, alguien que por destruirte soy capaz de todo. Benoit es un hombre bueno, me dio su apellido, su hogar y todas sus riquezas, yo cuidare todo esto, trabajo con el y sabré agradecer su ayuda.
- Me dices puta y tu ¿qué eres? Te has vendido, eres como yo.
-Quizás, soy como tú, pero puta, ¡nunca!, yo solo he hecho un matrimonio basado en la verdad, no engaño y él sabe que mientras viva lo respetare. Vete Camila, ¡Vete!
Ah, y no intentes molestarnos de nuevo, porque entonces te arrojare como lo que eres.
Y a tu amiga la he hundido yo. No podrás ayudarla.
Camila mira a Beth y ve en sus ojos un frió odio, sabe que ha perdido, sale dando un portazo. Levanta la cabeza y camina al ascensor, ha perdido todo. Le recorre un frió y abrazando su abrigo sale a la calle, camina vencida, la acompaña la soledad.


No sé, el afán de odio me ha hundido, me siento sola, culpable. Use los mismos trucos de mi tía, Seduje a Benoit, tengo todo cuanto el dinero puede darme, pero cada vez que me toca siento que muero, de asco y de vergüenza.
Ahora sabes mi historia, ahora comprendes mi gran culpa, mi tía lo dijo al final, soy como ella, me vendí, no importa si esa venta es con mi esposo, no lo amo, le doy placer porque me compro. Tenemos un contrato.
He vaciado aquí mis miserias, ahora entiendes porque he de sufrir, he de pagar.
Trabajo en la empresa de Benoit, soy su mujer y soy inmensamente infeliz. Tengo todo por lo cual me vendí.

Siente la llegada del esposo, Benoit, suspira resignada. Cierra el diario, lo tira al fuego, no mira atrás, levanta su frente y cierra la puerta.
Su destino era cerrar puertas para avanzar.